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Afectoma: Claves Positivas para una Longevidad Saludable

En un mundo donde la discusión sobre el envejecimiento suele centrarse en los elementos perjudiciales, un destacado bioquímico y biólogo molecular, Carlos López-Otín, propone un cambio de enfoque hacia los factores emocionales y positivos. Este experto, reconocido por su trabajo en cáncer y enfermedades raras, introduce el concepto de 'afectoma', destacando cómo las emociones benéficas y las relaciones sociales contribuyen significativamente a una vida más duradera y plena. No se trata únicamente de evitar lo que nos daña, sino de cultivar activamente aquello que suma bienestar y años de vida saludable. Según el científico, al igual que el exposoma agrupa los elementos externos negativos, el afectoma representa la colección de influencias afectivas y sociales positivas que moldean nuestra salud y longevidad.

El catedrático Carlos López-Otín, autor de la obra 'La levedad de las libélulas', explica cómo el concepto tradicional de exposoma, que inicialmente se refería a los factores ambientales y externos negativos como la contaminación o la dieta desequilibrada, ha evolucionado. Ahora, se reconoce la profunda influencia de factores sociales, económicos y psicológicos en nuestra salud física y emocional. Esto incluye el estilo de vida, el trabajo, el hogar, la atención médica y, crucialmente, las emociones que experimentamos. López-Otín argumenta que, además de los elementos que restan, existen numerosos factores positivos y estimulantes que enriquecen nuestras vidas y las de nuestro entorno. La solidaridad, la amistad, el amor y el altruismo configuran este 'afectoma', un ámbito afectivo y beneficioso que debemos fomentar para una existencia más saludable.

El experto subraya que, aunque catorce mecanismos están vinculados al envejecimiento, como detalla en su investigación 'The hallmarks of aging', un componente emocional clave es el 'aislamiento psicosocial'. Este concepto describe el desequilibrio entre nuestra biología y el entorno social. Por ello, las emociones positivas no solo impactan nuestro bienestar, sino que también prolongan la longevidad a través de mecanismos moleculares que están siendo desvelados. López-Otín resalta que una actitud optimista es un pilar fundamental para mantener la salud.

Entre los hábitos que contribuyen al afectoma, el catedrático destaca la curiosidad como un elíxir esencial para la longevidad. Aunque puede ser en parte heredada, se puede cultivar y entrenar activamente mediante actividades como escuchar, conversar, reflexionar, leer y sumergirse en el arte y la cultura. Estas prácticas no solo enriquecen la mente, sino que también generan bienestar y, según López-Otín, contribuyen a vivir más y mejor. Además, la observación consciente del entorno, ya sea a través de las personas o la naturaleza, es otra vía para alimentar la curiosidad y, por ende, el afectoma.

Otro aspecto fundamental es la calidad de las relaciones interpersonales. López-Otín, citando a George Orwell, insiste en que lo crucial es mantener nuestra humanidad. Sus investigaciones, lejos de buscar la 'píldora de la eterna juventud', se han enfocado en comprender y tratar enfermedades vinculadas al envejecimiento, revelando la profunda influencia de las emociones en este proceso. Por ello, él propone el 'arte de la salud', que implica cuidar y fomentar vínculos sociales positivos, y distanciarse de la 'toxicidad humana', aquella que emerge de interacciones dañinas entre individuos, considerándola un impedimento para el bienestar emocional y la aspiración de vivir plenamente.

Finalmente, el profesor enfatiza la relevancia del contacto físico, como los abrazos y las caricias, como hábitos clave para fortalecer el afectoma. Aunque muchas patologías hereditarias limitan el margen de prevención, otros desequilibrios biológicos sí están ligados a nuestro estilo de vida. En este ámbito, una actitud vital proactiva desempeña un papel crucial. Señala la necesidad de abordar la inadaptación psicosocial, un nuevo determinante del envejecimiento, y trabajar a nivel personal, colectivo e institucional para subsanar estas carencias sociales y emocionales. En esencia, la ciencia respalda la idea de que la calidez humana es un pilar esencial para una vida larga y feliz.