En su reciente obra autobiográfica, el exdirectivo del FC Barcelona, Emili Rousaud, ha arrojado luz sobre episodios críticos vividos en la cúpula del club, ofreciendo una perspectiva incisiva sobre la gestión económica y deportiva. La publicación detalla los desafíos salariales que enfrentó la institución, la reticencia de algunos jugadores a ajustar sus remuneraciones en momentos de crisis y una evaluación comparativa de los estilos de liderazgo de Josep Maria Bartomeu y Joan Laporta. Estas revelaciones dibujan un panorama complejo de las dinámicas internas del Barça, marcadas por decisiones difíciles, un contexto de pandemia y la constante búsqueda de equilibrio entre el éxito deportivo y la viabilidad financiera.
Emili Rousaud, en su libro 'La fe del emprendedor', describe cómo los sueldos estratosféricos de los futbolistas se convirtieron en un problema acuciante para el FC Barcelona. Según el exdirectivo, la presión constante por aumentar las nóminas de figuras clave, como Lionel Messi, Gerard Piqué, Jordi Alba y Sergio Busquets, condujo a una \"inflación absurda\" en la estructura salarial del club. Rousaud señala que, si bien la presencia de Messi generaba ingresos sustanciales, la demanda de incrementos salariales para otros jugadores, incluso si no eran los mejores del mundo en su posición pero sí los mejor pagados, desequilibró la equidad salarial interna. Este modelo, viable mientras el equipo cosechaba victorias, colapsó con la llegada de la pandemia. La crisis sanitaria provocó una drástica caída de ingresos, especialmente por la ausencia de público en los estadios, y la negativa de los jugadores a aceptar reducciones salariales, un hecho que, según Rousaud, le causó \"vergüenza\" como socio del club.
La turbulencia económica y deportiva culminó con la salida de Josep Maria Bartomeu de la presidencia del FC Barcelona y el regreso de Joan Laporta. Rousaud analiza las trayectorias de ambos mandatarios, destacando las diferencias en sus estilos de liderazgo. Bartomeu, que en 2019 se encontraba cerca de un triplete histórico, vio cómo el club entraba en una espiral negativa tras la derrota ante el Liverpool y la posterior goleada frente al Bayern de Múnich, todo ello agravado por el impacto de la pandemia. Rousaud describe a Bartomeu como un líder que intentaba complacer a todos, una tarea inalcanzable, aunque reconoce sus virtudes empresariales. En contraste, Laporta es retratado como una figura \"muy carismática\" y \"echada para adelante\", un estilo que, según Rousaud, fue necesario tras la pandemia. Además, el exdirectivo atribuye a Laporta una dosis de suerte, citando el surgimiento de talentos como Lamine Yamal, que revitalizan el espectáculo deportivo y, consecuentemente, los recursos económicos del club. Subraya la interconexión entre el rendimiento deportivo y la salud financiera de la entidad.
Finalmente, Rousaud también critica la gestión deportiva de la época de Bartomeu, señalando la falta de un director técnico eficaz. Argumenta que la elección adecuada de jugadores y entrenadores es crucial para el éxito, y pone como ejemplo el caso de Dembélé, quien bajo la dirección de Luis Enrique demostró ser un talento excepcional. En el ámbito empresarial, esta figura se asemeja a la de un equipo de Recursos Humanos, esencial para la correcta selección de personal y la construcción de un proyecto sólido y competitivo. La reflexión de Rousaud sobre la importancia del director técnico resalta cómo las decisiones en la parcela deportiva tienen un impacto directo en la sostenibilidad y el rendimiento general de un club de la magnitud del Barcelona.
