Finanzas

Calviño revela tensiones gubernamentales en sus memorias y critica a Yolanda Díaz

En sus recién publicadas memorias, Nadia Calviño, quien ahora preside el Banco Europeo de Inversiones (BEI), ofrece una perspectiva íntima de su experiencia en el gobierno, posicionándose como una figura clave frente a posturas que consideraba extremistas dentro de la coalición. Revela que, durante su etapa como vicepresidenta económica, se percibía a sí misma como un "objetivo a batir" para algunos miembros del gobierno, mientras que para sectores económicos, tanto nacionales como internacionales, representaba un baluarte contra ideas que calificaba de "radicales e irresponsables". Su libro, titulado "Dos mil días en el Gobierno", detalla un período de intensas negociaciones y tensiones internas, particularmente con la entonces ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a quien critica severamente por su gestión.

Calviño describe la estrategia de Díaz como una "política de tierra quemada y hechos consumados", ejemplificando esto con las discusiones sobre la reforma laboral. Alega que la líder de Sumar presentaba propuestas sin consenso previo con otros ministerios y se negaba a dialogar, buscando un enfrentamiento directo con el Ministerio de Economía. Esta confrontación, según Calviño, generó un ambiente donde no se lograban acuerdos equilibrados, forzando a los empresarios a aceptar condiciones inasumibles y culminando en pactos bilaterales con los sindicatos que luego ejercían presión sobre el resto del gobierno. La exvicepresidenta también confiesa que en mayo de 2020 estuvo a punto de dimitir debido a un acuerdo inicial del PSOE con Bildu para derogar por completo la reforma laboral del PP, una medida que consideraba inoportuna y perjudicial para la estabilidad económica en un momento crítico de la pandemia. Su intervención, dice, fue decisiva para modificar el texto y alinearlo con el programa electoral, salvaguardando gran parte de la reforma original.

A lo largo de su relato, Calviño subraya su rol como defensora de la sensatez y la responsabilidad en el Ejecutivo, a pesar de lo que considera una constante búsqueda del socio minoritario por marcar diferencias y proyectar influencia a través de información que califica de "medias verdades o tergiversaciones". Incluso aborda su escasa y tensa relación con el exvicepresidente segundo, Pablo Iglesias, recordando un incidente durante la redacción del Real Decreto de medidas extraordinarias por la pandemia donde Iglesias, de forma contundente, le exigió incluir la congelación de todos los alquileres, amenazando con hablar con el presidente si no accedía. Este episodio, según Calviño, puso fin a su interacción bilateral. En el epílogo de su libro, la presidenta del BEI reitera sus principios de trabajo duro, escucha activa, toma de decisiones correctas, cooperación, diálogo, respeto, visión estratégica y rigor técnico, valores que, asegura, guían su carrera.

Este testimonio no solo ilumina las complejidades de la gobernanza y las dinámicas de poder en el seno de una coalición, sino que también realza la importancia de la templanza y el rigor técnico en la administración pública. La narrativa de Calviño enfatiza cómo, incluso en entornos de alta tensión política, la dedicación a los principios de responsabilidad y el compromiso con el bien común pueden prevalecer, orientando las acciones hacia un futuro de estabilidad y progreso para la sociedad.