La reciente dimisión de Eva Valle de su cargo en el Banco de España, apenas seis meses después de asumir sus funciones, ha generado un significativo impacto en el panorama político y económico español. Esta decisión, que se produce en un contexto de tensiones y cambios dentro de la institución, abre la puerta para que su cónyuge, Alberto Nadal, flamante responsable económico del Partido Popular, pueda ejercer una crítica sin ataduras hacia el gobernador José Luis Escrivá. La partida de Valle, quien fuera cercana colaboradora de Mariano Rajoy, se suma a una serie de renuncias de altos directivos en el Banco de España, lo que pone de manifiesto las dinámicas internas y las presiones políticas que enfrenta la entidad.
La renuncia de Eva Valle a la dirección general de Relaciones Institucionales del Banco de España, un puesto clave que ocupaba desde diciembre, ha sido atribuida a «razones sobrevenidas e ineludibles». Aunque Valle no ha ofrecido detalles adicionales, la coyuntura política sugiere una conexión directa con el reciente nombramiento de su marido, Alberto Nadal, como vicesecretario de Economía y organismos reguladores del Partido Popular bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo. Esta designación colocaba a Nadal en una posición desde la cual sería inevitable la crítica a las políticas del Banco de España y, por extensión, a su gobernador, José Luis Escrivá. La presencia de Valle en la institución generaba un evidente conflicto de interés que su dimisión resuelve, permitiendo a Nadal actuar con mayor libertad en su nuevo rol político. Fuentes oficiales han aludido a motivos familiares como justificación de la salida, pero la implicación política es innegable.
Además del conflicto de interés, se ha reportado que Eva Valle experimentaba cierta incomodidad en su puesto antes de la designación de Nadal. Se le había acusado internamente de participar en la censura de ciertos capítulos del informe anual del Banco de España, especialmente aquellos relacionados con la resolución del problema de las pensiones. Asimismo, su relación profesional con el gobernador Escrivá no era completamente fluida, lo que añadía una capa de complejidad a su situación. Desde la dirección del Partido Popular, existía una preocupación por el hecho de que una exasesora de Rajoy, aun sin afiliación partidista, colaborara con Escrivá, a quien el PP había rechazado como gobernador por considerarlo falto de independencia respecto al Gobierno. La salida de Valle, por lo tanto, no solo elimina un posible conflicto ético para la pareja, sino que también afecta la imagen de estabilidad y neutralidad del Banco de España, y dificulta la relación de la institución con el principal partido de la oposición.
Esta dimisión marca la quinta renuncia de un director general —el nivel más elevado después del gobernador y subgobernador— desde que José Luis Escrivá asumió la dirección del Banco de España el pasado septiembre. Previamente, abandonaron sus cargos Alejandro Álvarez (Personal), Ángel Estrada (Estabilidad Financiera), Ángel Gavilán (Economía) y Paloma Marín, predecesora de Valle en Relaciones Institucionales y actual vicepresidenta de la CNMV. Estos movimientos consecutivos evidencian un período de alta rotación y reestructuración en la cúpula de la institución. En cuanto a la sucesión de Valle, Galo Nuño ha sido nombrado director general de Relaciones Institucionales. Curiosamente, Nuño aspiraba a reemplazar a Ángel Gavilán en la dirección general adjunta de Economía. El nuevo economista jefe será David López-Salido, un nombre que Escrivá ya consideraba desde hace tiempo, con quien coincidió en los servicios de estudios del Banco hace casi tres décadas. El nombramiento de López-Salido fue validado por un panel de expertos compuesto por Andreu Mas-Colell, Andrew Haldane y Alejandro Werner. De manera similar, este mismo grupo de expertos respaldó la elección de Galo Nuño para su nuevo rol. Ambos asumirán sus funciones el 1 de octubre, fecha en que Valle se desvinculará oficialmente. Con la promoción de Nuño, la dirección general adjunta de Economía quedará vacante, y el Banco de España abrirá un nuevo proceso de selección en septiembre, con la participación de López-Salido, quien regresará de Estados Unidos.
La salida de Eva Valle del Banco de España, en definitiva, se enmarca en una serie de cambios profundos dentro de la institución, reflejando las complejidades de las interacciones entre la esfera política y las entidades reguladoras. Su renuncia no solo aclara el panorama para Alberto Nadal en su rol crítico dentro del PP, sino que también subraya los desafíos que enfrenta el gobernador Escrivá para mantener la independencia y la estabilidad percibida del Banco de España.
