La selección española de fútbol femenino ha reafirmado su posición dominante en la Eurocopa, destacando la influencia innegable de su zona medular en el último encuentro frente a Italia. El técnico Montse Tomé priorizó la alineación de sus tres volantes más experimentadas —Aitana, Patri y Alexia—, considerándolas el epicentro de la estrategia y el motor del rendimiento colectivo. La inclusión de estas futbolistas de élite, dos de ellas Balones de Oro, garantizó la cohesión del equipo y la capacidad de controlar el ritmo del juego, a pesar de las rotaciones en otras posiciones. Esta decisión estratégica permitió a España manejar el partido con autoridad, asegurando su permanencia en la cima del grupo y avanzando a la siguiente fase sin mayores contratiempos.
Aunque España ya tenía asegurada su clasificación, el enfrentamiento contra Italia no estuvo exento de desafíos. Las jugadoras italianas, con más en juego, mostraron una intensidad notable en los primeros compases, logrando adelantarse en el marcador tras diez minutos de presión y una oportunidad bien capitalizada por Elisabetta Oliviero. Sin embargo, la reacción de la campeona del mundo no se hizo esperar. La calidad individual y la fluidez en el juego de pases de las españolas pronto se impusieron. Un brillante taconazo de Alexia Putellas abrió el camino para el empate, demostrando la generosidad y visión de juego de la Balón de Oro. Posteriormente, Patri Guijarro, con su característica llegada desde segunda línea, sentenció el partido con un gol que aseguró la victoria española y subrayó la importancia de la profundidad y el talento en todas las áreas del campo.
