Moda

El Estilo Veraniego Inédito de Jacqueline Kennedy: Una Revelación de Frescura y Elegancia Casual

Mientras que la imagen pública de Jacqueline Kennedy como Primera Dama la retrata con trajes de corte impecable y colores vibrantes, hay una dimensión menos explorada de su estilo personal que revela una inclinación hacia la comodidad y la informalidad. Este lado más íntimo de su vestuario, particularmente visible durante sus momentos de ocio y vacaciones, ofrece una perspectiva fascinante sobre la evolución de su gusto y cómo, incluso en prendas sencillas, lograba infundir una elegancia atemporal. Lejos de los focos, Kennedy abrazaba una estética relajada que, sorprendentemente, prefigura muchas de las tendencias contemporáneas del verano, demostrando que su influencia en la moda trasciende las apariencias formales y se extiende hasta el atuendo más desenfadado.

Durante su tiempo en la Casa Blanca, de 1961 a 1963, Jacqueline Kennedy fue un ícono de la moda, conocida por sus sastres monocromáticos y bien definidos. Un ejemplo emblemático es el traje de lana rosa con botones dorados que llevaba el día del trágico asesinato de su esposo, John F. Kennedy. Aunque a menudo se le atribuía a Chanel, la autoría real recaía en Chez Ninon, una casa de modas neoyorquina que reproducía diseños europeos con autorización. Incluso su distintivo sombrero rosado fue obra de Roy Halston, quien más tarde se consolidaría como una figura prominente en la moda estadounidense. Gran parte de su guardarropa oficial fue diseñado por Oleg Cassini, quien la ayudó a crear una imagen impactante con tonalidades lisas que iban desde el verde esmeralda hasta el azul vibrante, el amarillo soleado y el naranja audaz. Para sus eventos nocturnos, confiaba en diseñadores de renombre como Hubert de Givenchy y Valentino, y en sus años posteriores, ya como Jacqueline Onassis, en Carolina Herrera.

No obstante, existía una Jackie diferente, una mujer que se despojaba de la formalidad y optaba por la simplicidad. Esta faceta menos expuesta de su estilo emergió durante sus vacaciones, donde prefería camisetas de algodón, pantalones blancos y, en ocasiones, andar descalza, ya sea en las costas de Capri o la Amalfi. Una instantánea capturada en junio de 1953 en el Kennedy Compound en Massachusetts, antes de su matrimonio con John F. Kennedy, la muestra como Jacqueline Bouvier. En la imagen, se la ve radiante y descalza, ataviada con shorts y una camisa sin mangas de cuadros vichy, complementados con un sombrero de paja cónico. Este atuendo, tan característico de los años cincuenta, irradia una frescura que sigue siendo relevante hoy en día. La simplicidad de este conjunto es fácilmente replicable, con bermudas que figuran prominentemente en colecciones veraniegas de diseñadores como Dries Van Noten, Carolina Herrera y Chanel. Los sombreros, en particular, son un accesorio clave donde el estilo de Jackie Kennedy sigue inspirando las tendencias del verano de 2025. Desde el resurgimiento del ‘pillbox hat’ en Chloé, Loro Piana y Altuzarra, con materiales como el fieltro y la rafia para un toque estival, hasta la versión sofisticada del ‘bucket hat’ propuesta por Valentino y Gucci, con alas más amplias que brindan protección solar y un toque de distinción.

Esta exploración del estilo veraniego de Jacqueline Kennedy no solo subraya su innato sentido de la moda, sino también su capacidad para fusionar la elegancia con la practicidad. Su elección de prendas sencillas y cómodas para sus momentos de descanso demuestra una comprensión profunda de la versatilidad del vestuario, anticipándose a las tendencias que hoy definen la moda estival. Su legado, por lo tanto, no se limita a los salones de poder o los eventos de alta sociedad, sino que se extiende a la vida cotidiana, ofreciendo una fuente inagotable de inspiración para quienes buscan un equilibrio entre el glamour y la autenticidad.