Un estudio reciente ha revelado cómo los incrementos en el salario mínimo interprofesional (SMI) han transformado significativamente el panorama laboral español durante los últimos años. Desde su aumento inicial de 735€ a 900€ entre 2018 y 2019, hasta alcanzar los 1.134€ en 2025, esta política gubernamental impulsada por la administración de Pedro Sánchez ha generado un intenso debate político y académico. Los efectos más notables incluyen una mayor cobertura del SMI y cambios estructurales en el empleo, especialmente en empresas pequeñas y medianas. Este análisis explora las repercusiones específicas de estas medidas sobre distintos sectores empresariales.
Según investigaciones publicadas por Fedea utilizando datos administrativos, el impacto de la subida del SMI en 2019 fue desigual dependiendo del tamaño de las empresas. Mientras que las pequeñas compañías (menos de 50 empleados) experimentaron una pérdida neta de empleo (-4,4%), este efecto no fue estadísticamente significativo en organizaciones más grandes. Las empresas pequeñas (<6 trabajadores) reaccionaron principalmente incrementando los despidos, mientras que las medianas ajustaron sus plantillas contratando temporalmente personas con perfiles específicos como inmigrantes o trabajadores a tiempo parcial.
Estudios previos habían encontrado un impacto negativo generalizado en el empleo tras el aumento salarial, pero ahora se comprende mejor cómo estos efectos varían según el tipo de empresa. En particular, las pequeñas empresas respondieron aumentando las tasas de despido sin compensarlas con nuevas contrataciones, lo cual profundiza las diferencias existentes entre segmentos del mercado laboral.
Este fenómeno también contribuyó a una tendencia estructural más amplia: el crecimiento del empleo en empresas medianas y grandes frente al declive relativo de las pequeñas. Entre 2019 y principios de 2024, aproximadamente 1,4 millones de nuevos empleos se concentraron en establecimientos con más de 50 trabajadores, destacándose la influencia del sector público tras la pandemia. Sin embargo, queda claro que las continuas subidas del SMI también jugaron un papel clave en esta reconfiguración del mercado laboral.
Los resultados presentados ofrecen una perspectiva crítica sobre cómo políticas económicas pueden afectar diferencialmente a diversos actores dentro del sistema laboral. Si bien algunos argumentan que tales medidas protegen a trabajadores vulnerables, otros señalan riesgos asociados con la reducción de oportunidades laborales en ciertos contextos empresariales. Este conocimiento es vital para informar futuras decisiones políticas que busquen equilibrar justicia social y sostenibilidad económica.
