Finanzas

El Instituto Costarricense de Electricidad: Entre la Realidad Financiera y el Discurso Político

El pasado 5 de mayo, durante su intervención ante la Asamblea Legislativa, el presidente Rodrigo Chaves destacó la salud financiera del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) mediante un video institucional. Sin embargo, los datos recientes revelan una situación más compleja que la proyectada en dicho discurso. Según informes periodísticos, la utilidad neta del ICE se redujo en un 75% en 2024 debido a diversos factores económicos y políticos. Este desempeño negativo incluye la caída de ingresos por diferencial cambiario, altos costos de generación térmica vinculados al fenómeno de El Niño y una rebaja tarifaria impuesta por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep). Además, el negocio de telecomunicaciones enfrenta pérdidas sostenidas, mientras que decisiones controvertidas relacionadas con la publicidad y el retraso en proyectos clave como el 5G han generado preocupación sobre la gestión actual del ICE.

Análisis Detallado de la Situación Actual del ICE

En una fecha señalada como el 5 de mayo, el presidente Rodrigo Chaves presentó ante la Asamblea Legislativa un panorama optimista sobre el Instituto Costarricense de Electricidad. En un video promocional, uno de sus empleados afirmó que las finanzas del ICE "estaban volando". No obstante, esta narrativa contrasta significativamente con cifras oficiales. En el año 2024, la utilidad neta del Grupo ICE sufrió una abrupta disminución del 75%, pasando de ¢278.425 millones a solo ¢69.599 millones. Dos elementos principales explican este declive: una menor apreciación del colón frente al dólar, que impactó negativamente los ingresos por diferencial cambiario, y un aumento considerable en los costos de generación térmica debido al fenómeno de El Niño.

Además, en diciembre de 2024, Aresep decidió recortar las tarifas eléctricas en un 7,8%, lo cual afectará directamente las finanzas del ICE durante este 2025. Paralelamente, el sector de telecomunicaciones también muestra signos de debilidad. La subsidiaria Kölbi ha perdido terreno en mercados clave como telefonía móvil, Internet fijo y televisión por suscripción, registrando una caída sostenida en sus ingresos desde 2023 hasta 2024.

Otro aspecto crítico es la intromisión política en decisiones internas del ICE, especialmente en la gestión de la pauta publicitaria. Testimonios ante diputados señalan que la Casa Presidencial intervino para modificar la distribución de anuncios, priorizando medios con bajo alcance pero cercanos al gobierno. También destaca el retraso en el proyecto 5G, suspendido temporalmente debido a una medida cautelar vinculada al decreto presidencial que excluyó a Huawei. Aunque dicha medida fue levantada en febrero de 2025, el parón prolongado ha impactado negativamente la competitividad del ICE en telecomunicaciones.

Desde una perspectiva analítica, la situación del ICE refleja no solo problemas financieros sino también estructurales. Es evidente que la dependencia excesiva de la generación hidroeléctrica ya no responde a los desafíos actuales del cambio climático ni a la creciente demanda energética. El país cuenta con un vasto potencial en energías renovables como geotermia, solar y eólica, pero falta liderazgo para impulsar reformas legales que faciliten su aprovechamiento. Por ello, urge diversificar la matriz energética, modernizar el negocio de telecomunicaciones y fortalecer la gobernanza corporativa para garantizar la transparencia y eficiencia operativa del ICE. Solo así podrá recuperar su papel estratégico en el desarrollo nacional.