Finanzas

El sector turístico español muestra un crecimiento inferior al esperado en 2025

La industria turística española ha experimentado un notable retroceso en su ritmo de crecimiento durante el verano de 2025, culminando la temporada con un aumento del 2,8% en el Producto Interno Bruto (PIB) turístico. Esta cifra contrasta con las proyecciones iniciales y marca una moderación significativa respecto a años anteriores, donde el sector había sido un motor fundamental de la economía nacional. La desaceleración se atribuye principalmente al deterioro económico de las principales naciones de origen de turistas, como Alemania e Italia, que han registrado una disminución en las pernoctaciones. A pesar de este panorama, las ventas empresariales mantuvieron un crecimiento, aunque más pausado. La generación de empleo en el sector también se situó por debajo del resto de la economía, aunque se observa una mejora en la calidad del empleo mediante un aumento de contratos indefinidos y a tiempo completo, lo que sugiere una reorientación estratégica hacia un turismo de mayor valor y sostenibilidad.

El Turismo Español se Enfrenta a un Crecimiento Disminuido por Factores Económicos Internacionales

Durante el verano de 2025, el sector turístico español, tradicionalmente un pilar de la prosperidad nacional, reportó un incremento más modesto de lo previsto en su PIB turístico. Los datos, compilados por el informe de Valoración Turística Empresarial del IIT 2025 de Exceltur y divulgados el martes 7 de octubre de 2025, revelaron un crecimiento del 2,8% al cierre de la temporada estival, una cifra inferior al 3,3% registrado en el segundo trimestre del mismo año. Esta desaceleración ha sido vinculada directamente al "debilitamiento económico" de los mercados emisores de turistas más importantes para España.

El informe destacó que países como Alemania e Italia mostraron una reducción en las pernoctaciones hoteleras. Alemania, con un peso significativo del 18,2% en el sector turístico español, disminuyó sus noches de hotel en un 4,4% en comparación con el año anterior. Italia, por su parte, registró una baja del 4% en las pernoctaciones de sus turistas. Óscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, enfatizó que, si bien el turismo no continuará siendo el principal impulsor de la economía, el verano no fue negativo en términos empresariales. Las ventas se incrementaron un 2,8% en el tercer trimestre, con variaciones mensuales del 3,4% en julio, 2,7% en agosto y 2,4% en septiembre, reflejando una etapa de "normalización" después de un período de crecimiento robusto.

Para el último trimestre de 2025, se proyecta que el ritmo de crecimiento de las ventas se modere a un 2%. En consecuencia, la estimación de crecimiento del PIB turístico para todo el año se ha ajustado a la baja, del 3,3% al 2,8%. Esta revisión implica que el turismo podría dejar de ser un contribuyente neto al aumento del valor añadido en la economía española, a diferencia del período entre 2021 y 2024, cuando representó el 52,6% del crecimiento real.

La moderación en la actividad turística también ha impactado la creación de empleo. Al cierre de septiembre, el empleo en el sector turístico creció un 2,1%, añadiendo 48.442 afiliados, una cifra inferior al 2,7% registrado en otros sectores económicos de España. No obstante, Exceltur resaltó un compromiso con la mejora de las condiciones laborales, evidenciado por el 92,6% de contratos indefinidos y el 64,6% de contratos a tiempo completo entre las nuevas contrataciones veraniegas. A pesar de estas mejoras, la preocupación por el creciente absentismo laboral, que alcanzó el 7,7% en junio, persiste en el ámbito empresarial.

La actual fase de desaceleración en el turismo español, impulsada por la inestabilidad económica de sus principales mercados emisores, representa una oportunidad crucial para la reorientación estratégica. Más allá de la mera expansión cuantitativa, este momento invita a una reflexión profunda sobre cómo impulsar un modelo turístico de mayor calidad y sostenibilidad. El énfasis en la mejora de las condiciones laborales, con un aumento significativo de contratos indefinidos y a tiempo completo, no solo fortalece el tejido social, sino que también puede contribuir a una mayor profesionalización y satisfacción en el servicio, diferenciando la oferta española en un mercado global cada vez más competitivo. Además, la búsqueda de un turismo que reduzca su impacto ambiental y preserve la calidad de vida de los residentes es esencial para asegurar la viabilidad a largo plazo del sector. Esta transición podría transformar lo que hoy parece un freno en un catalizador para un futuro turístico más robusto, ético y resiliente. El desafío reside en convertir la moderación actual en una plataforma para la innovación y el valor añadido.