Este viernes, la tensión entre Israel e Irán ha desatado un efecto dominó en las finanzas internacionales. La ofensiva israelí contra objetivos nucleares y militares iraníes provocó una reacción inmediata de Teherán con el envío de más de cien drones hacia territorio israelí. Como resultado, las bolsas mundiales registraron caídas significativas cercanas al 1,5%, mientras que el precio del petróleo experimentó un repunte considerable, alcanzando su mayor aumento intradía desde 2022. Los sectores relacionados con el transporte aéreo sufrieron especialmente debido a sus altos costos energéticos, destacándose IAG con pérdidas superiores al 7%. En contraste, las empresas vinculadas a la defensa mostraron ganancias notables.
El conflicto bélico en Medio Oriente ha escalado rápidamente tras la operación militar llevada a cabo por Israel durante la madrugada. Según fuentes diplomáticas, esta acción no contó con la participación directa de Estados Unidos, aunque el gobierno estadounidense fue informado previamente sobre la necesidad de autodefensa para Israel. En respuesta, Irán lanzó una ola de ataques con drones, intensificando aún más la situación en la región. Este clima de incertidumbre está afectando profundamente los mercados financieros, particularmente en lo concerniente al suministro de petróleo. El Estrecho de Ormuz, crucial para el comercio energético mundial, podría verse comprometido si continúa la confrontación armada.
En Europa, el crudo Brent ha subido por encima de los 70 dólares por barril, reflejando preocupaciones sobre posibles interrupciones en el transporte marítimo a través del estratégico estrecho persa. Expertos señalan que estas tensiones podrían mantener elevados los precios del combustible en los próximos meses, impactando negativamente a industrias dependientes del mismo, como las aerolíneas. Por ejemplo, compañías como Lufthansa y Air France-KLM han registrado bajas considerables en sus cotizaciones, mientras cancelan vuelos en la zona afectada.
En Wall Street, los principales índices abrieron con pérdidas moderadas, aunque se mantienen dentro de rangos aceptables gracias a ciertas compras defensivas en bonos gubernamentales. Sin embargo, en Europa la situación es más delicada: el Ibex 35 perdió terreno considerablemente, descendiendo hasta los 14.000 puntos. A pesar de este panorama sombrío, algunos actores del mercado encuentran oportunidades en medio del caos; empresas dedicadas a la fabricación de armamento han visto aumentar sus acciones considerablemente.
En búsqueda de seguridad frente a la volatilidad actual, los inversores están recurriendo al oro como activo refugio, impulsando su valor cerca de los 3.430 dólares por onza. Paralelamente, Donald Trump ha aprovechado la coyuntura para criticar nuevamente a la Reserva Federal estadounidense, exigiendo medidas monetarias más flexibles. No obstante, tales declaraciones parecen pasar desapercibidas ante la gravedad del contexto geopolítico actual. Así, los mercados permanecen atentos a cualquier desarrollo adicional en Medio Oriente que pueda alterar aún más su equilibrio frágil.
