España está evidenciando una ralentización notable en la reducción de su endeudamiento público en comparación con otras economías del sur de Europa. Este fenómeno, que contrasta con los progresos de países como Grecia y Portugal, se atribuye principalmente al crecimiento económico nominal impulsado por la inflación, ya que las políticas actuales no están contribuyendo eficazmente a una disminución más acelerada de la deuda. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha emitido una advertencia sobre posibles "tensiones de liquidez" en el futuro, debido al incremento de las necesidades de financiación del país.
Según el informe del Observatorio de Deuda de la AIReF, el período comprendido entre 2020 y 2024 ha visto una reducción de solo 17,5 puntos en la deuda pública española, mientras que Grecia ha logrado una disminución de 55,8 puntos y Portugal de 39,2 puntos. Incluso Italia, con 19,1 puntos, supera a España en este aspecto. Este contraste es aún más pronunciado si se considera que el crecimiento económico de España podría haber reducido la deuda en 37,2 puntos, pero el déficit público ha añadido 17,9 puntos a la ratio, a diferencia de Grecia (9,5 puntos) o Portugal (1,2 puntos).
La AIReF ha señalado que, aunque España está reduciendo su deuda más rápido que antes de la crisis financiera, el ritmo es insuficiente en comparación con sus pares europeos. Por ejemplo, Francia y Bélgica han mostrado reducciones aún menores (1,8 y 6,5 puntos, respectivamente). A finales del segundo trimestre, la ratio de deuda española se situaba en el 103,4% del PIB, lo que representa una ligera disminución respecto al mismo período de 2024, pero aún 5,8 puntos por encima de los niveles prepandemia.
Las proyecciones futuras no son alentadoras. La institución, bajo la dirección de Cristina Herrero, anticipa una disminución temporal de la deuda a corto plazo, alcanzando un 95,2% del PIB para 2030. Sin embargo, a partir de ese año, se espera un nuevo aumento, impulsado por el envejecimiento demográfico (que disparará el gasto en pensiones, sanidad y dependencia), un crecimiento del PIB más moderado y un incremento en el pago de intereses. Estas tendencias podrían llevar la deuda al 129% del PIB en 2050 y al 181% en 2070 si no se implementan medidas correctivas.
En cuanto a los intereses, la AIReF advierte que las necesidades brutas de financiación de España, que incluyen los intereses, las amortizaciones de deuda y el saldo presupuestario primario, se duplicarán en las próximas cuatro décadas, pasando del 17% del PIB actual al 34% en 2070. Esta situación superaría el límite del 15% al 20% establecido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como umbral para posibles "tensiones de liquidez". El FMI ya ha alertado que este escenario podría ser generalizado en las economías desarrolladas.
Para revertir la trayectoria ascendente de la deuda a largo plazo, la autoridad fiscal estima que se necesita un ajuste total de 3,16 puntos del PIB hasta 2040, equivalente a unos 50.000 millones de euros. Este ajuste podría lograrse mediante la implementación de cuatro planes fiscales de cuatro años cada uno, combinando incrementos de ingresos y/o reducciones de gastos. La implementación de estas medidas es crucial para garantizar la sostenibilidad fiscal del país en las próximas décadas.
