Finanzas

Europa: Estancamiento y el Futuro Presupuestario (MFF)

La Unión Europea se embarca en la discusión de su nuevo marco presupuestario multianual (MFF) para el período 2028-2034, enfrentándose a un momento de notoria inmovilidad institucional y política. La Comisión Von der Leyen 2.0 ha sido criticada por su falta de avance, en contraste con las ambiciosas directrices establecidas en los informes Letta y Draghi. Los borradores iniciales presentados por la Comisión Europea han causado decepción, ya que parecen repetir los esquemas de discusiones presupuestarias pasadas, ignorando la trascendental coyuntura que vive la Unión.

Entre las propuestas iniciales, destaca una considerable reducción de un tercio en los fondos de la Política Agraria Común (PAC) y los fondos de Cohesión, planteando su fusión en un único fondo gestionado directamente por los gobiernos nacionales. Adicionalmente, se propone la creación de un fondo de competitividad de 900.000 millones de euros para un lapso de siete años, una cantidad notablemente inferior a los 800.000 millones anuales que Mario Draghi ha señalado como indispensables para impulsar las transformaciones necesarias. Es crucial señalar que se ha descartado la emisión de nueva deuda común y la generación de recursos propios significativos, lo que limita las opciones de financiación en un período de grandes desafíos.

El verdadero desafío de Europa no reside en los debates habituales sobre el tamaño y la asignación del presupuesto, sino en cómo recuperar su fuerza económica y competitividad en el escenario global. La debilidad actual se centra en una competitividad insuficiente, y la región no puede depender exclusivamente de herramientas presupuestarias y regulaciones obsoletas. La mejora de la productividad y la competitividad es fundamental para preservar el modelo democrático, económico y social europeo. Para lograrlo, es imperativo eliminar las barreras internas que obstaculizan la productividad y completar la Unión Bancaria y de Mercados de Capitales, garantizando que el ahorro europeo se reinvierta dentro de la región y que la inversión privada cumpla su papel crucial. Estas medidas son vitales para asegurar la prosperidad y el bienestar futuros de Europa.