En el corazón de la contienda bancaria actual, la pugna por la lealtad de los inversores se dirime en el terreno de la rentabilidad. Las entidades financieras BBVA y Banco Sabadell han lanzado sus propuestas de remuneración a los accionistas, en un intento de consolidar sus posiciones en el mercado. BBVA ha avanzado su estrategia hasta 2028, comprometiéndose a un desembolso de 36.000 millones de euros entre dividendos y recompra de acciones, lo que representa un 43% de su valor bursátil. Por su parte, Banco Sabadell, en su afán por mantener su autonomía, ha anunciado un plan de 6.300 millones de euros hasta 2027. Esta competencia por la generosidad hacia el accionista se desarrolla en un escenario de beneficios récord para el sector bancario español, impulsados por el incremento de los tipos de interés.
La iniciativa de BBVA de adelantar sus proyecciones de retribución se interpreta como una maniobra estratégica para influir en la decisión de los accionistas de Sabadell respecto a la Oferta Pública de Adquisición (OPA). El consejero delegado de BBVA, Onur Genç, ha subrayado el objetivo de proporcionar la máxima transparencia a los inversores del Banco Sabadell. El plan de BBVA contempla la distribución del 50% de sus beneficios proyectados, equivalentes a 24.000 millones de euros en dividendos ordinarios, sumado a otros 12.000 millones provenientes del excedente de capital.
Por su parte, Banco Sabadell, bajo la dirección de Josep Oliu, ha presentado su propio plan estratégico para el período 2025-2027, con el objetivo de continuar operando de forma independiente. Este plan incluye la distribución de 6.300 millones de euros, de los cuales 3.800 millones se entregarán antes de la próxima primavera. Una parte significativa de esta cantidad, 2.500 millones de euros, procede de la venta de TSB a Banco Santander. Esta acción busca resaltar el valor intrínseco de Sabadell y ofrecer una alternativa atractiva a la propuesta de BBVA.
A pesar de las expectativas del mercado, que especulaban con una mejora en la oferta de BBVA, la entidad ha mantenido su postura inicial, insistiendo en que la propuesta presentada en mayo de 2024 ya incluía una prima sustancial. La cotización de las acciones de Sabadell ha experimentado una correlación positiva con las de BBVA, evidenciando el impacto de la OPA en su estabilidad bursátil. El anuncio del plan estratégico de BBVA fue recibido positivamente por el mercado, con un notable incremento en sus acciones y también en las de Sabadell, aunque en menor medida. No obstante, el valor de canje propuesto por BBVA sigue siendo desfavorable para los accionistas de Sabadell, con una prima negativa respecto a los precios actuales de mercado.
En un fenómeno paralelo a esta pugna, el número de accionistas en la banca española ha disminuido considerablemente, cayendo por debajo de los 5 millones en el primer semestre del año. Esta tendencia a la baja contrasta con el excelente rendimiento bursátil de los bancos, impulsado por la subida de tipos de interés. Desde 2022, las cinco principales entidades bancarias españolas han perdido más de 636.000 accionistas, con Banco Santander y BBVA encabezando esta disminución. A pesar de la pérdida de inversores, estas entidades han reportado beneficios históricos y han reforzado sus programas de retribución al accionista. CaixaBank y Bankinter también han registrado descensos en su base de accionistas, aunque en menor proporción.
El cambio de escenario para el sector bancario europeo ha sido drástico, pasando de años de tipos de interés negativos a un entorno de máximos. La rápida y contundente subida de tasas por parte del Banco Central Europeo (BCE) desde septiembre de 2022 ha revitalizado los márgenes de los bancos, que previamente se habían visto mermados. Desde principios de 2023, las entidades bancarias europeas han duplicado su capitalización, con un crecimiento significativo en 2025. Los bancos españoles, incluyendo a Banco Sabadell, BBVA y Banco Santander, han experimentado un notable repunte en sus acciones, alcanzando niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008, lo que augura un período de prosperidad para el sector.
En definitiva, la disputa entre BBVA y Sabadell por la atracción de capital inversor subraya la importancia de la política de dividendos en la estrategia empresarial. Mientras ambas entidades se esfuerzan por demostrar su fortaleza financiera y su compromiso con los accionistas, el panorama bancario español se transforma, adaptándose a un nuevo entorno de tipos de interés elevados y consolidación. La capacidad de cada banco para ejecutar sus promesas de retribución y generar confianza será clave para su éxito en esta dinámica y competitiva arena financiera.
