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Huelga de Seguridad en Barajas: Tercer Día de Caos y Retrasos para Pasajeros

El aeropuerto de Barajas se encuentra inmerso en su tercer día de una huelga indefinida protagonizada por un grupo de vigilantes de seguridad de la empresa Trablisa. Esta situación ha provocado importantes trastornos para los viajeros, quienes se enfrentan a prolongadas esperas en los controles de seguridad. La aerolínea Iberia ha sido una de las más afectadas, reportando que casi 2.200 pasajeros perdieron sus vuelos el pasado lunes debido a los retrasos. La empresa de seguridad, por su parte, busca que la huelga sea declarada ilegal, argumentando fallos formales y materiales en su convocatoria y su coincidencia con otro paro laboral.

Desde el inicio de la huelga, los viajeros que transitan por el aeropuerto madrileño han experimentado demoras considerables. Este martes, la situación no ha mejorado, con esperas que superan la hora en los puntos de control. Durante las dos jornadas previas, los tiempos de espera llegaron a alcanzar los 90 minutos, creando un ambiente de frustración y caos entre los usuarios. Las autoridades y las aerolíneas han reiterado la recomendación a los pasajeros de llegar con mucha antelación a sus vuelos y, si es posible, facturar su equipaje de mano para intentar aligerar el paso por los filtros.

La huelga ha sido convocada por un grupo minoritario de 21 trabajadores de Trablisa, una cifra que contrasta con los más de 850 empleados dedicados a la seguridad en Barajas. Trablisa ha manifestado su intención de impugnar legalmente la huelga, solicitando que sea declarada ilegal. Entre sus argumentos, la empresa señala que existen “defectos formales y materiales” en la convocatoria del paro. Además, destaca que esta huelga coincide con otra acción de protesta llevada a cabo por los trabajadores del Grupo Sureste, compañía responsable de la seguridad del equipaje en bodega, lo que agrava aún más la situación operativa del aeropuerto.

La prolongación de esta situación genera preocupación no solo por los inconvenientes inmediatos para los viajeros, sino también por el impacto a largo plazo en la reputación y la eficiencia del aeropuerto de Barajas. Es fundamental encontrar una solución que permita reestablecer la normalidad en las operaciones y garantizar la fluidez en el tránsito de pasajeros, minimizando las afectaciones a los planes de viaje de miles de personas.