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Hábitos de compra de nutricionistas para una vida más saludable

La alimentación saludable, un pilar fundamental para el bienestar general y el manejo del peso, no comienza en la cocina, sino mucho antes, en el supermercado. La manera en que nos abastecemos de víveres es decisiva, pues influye directamente en las opciones alimenticias que tendremos disponibles en casa. Expertos en nutrición sugieren que ciertos patrones de compra pueden marcar una gran diferencia. Estos hábitos no solo facilitan la elección de alimentos nutritivos, sino que también actúan como una barrera contra las decisiones impulsivas y menos saludables que a menudo se toman en el pasillo del supermercado. Adoptar estas prácticas puede ser el primer paso hacia una dieta más consciente y beneficiosa, ayudando a construir un entorno alimentario que respalde los objetivos de salud y el mantenimiento de un peso adecuado.

Una de las recomendaciones primordiales de los especialistas en dietética, como Anxo Carreira y Laura Jorge, es evitar ir de compras al supermercado cuando se siente fatiga o el estómago está vacío. Este consejo se basa en la premisa de que el cansancio y el hambre pueden nublar el juicio, llevando a selecciones impulsivas de productos menos saludables y altamente procesados. Un estudio reveló que el hambre puede incluso alterar las motivaciones cerebrales, incrementando la probabilidad de adquirir artículos no relacionados con la alimentación de manera impulsiva. Por ello, se sugiere realizar las compras después de haber comido y, si es posible, en momentos de menor afluencia en el establecimiento, lo que permite una experiencia de compra más tranquila y decisiones más racionales.

Otro punto crucial enfatizado por Laura Jorge es la importancia del entorno de compra. Los supermercados, con sus pasillos llenos de productos ultraprocesados y atractivas ofertas, pueden ser una fuente constante de tentaciones. Esta exposición constante aumenta el riesgo de compras por impulso, desviando la atención de alimentos básicos y nutritivos como legumbres, huevos, frutas y verduras frescas. En contraste, los mercados tradicionales ofrecen un ambiente diferente, con una menor presencia de productos ultraprocesados y una mayor disponibilidad de alimentos locales y de temporada. Optar por estos mercados para la compra de frescos, y reservar el supermercado para adquirir solo aquellos productos envasados realmente necesarios una vez a la semana, ayuda a evitar las compras "hormiga" (pequeñas compras frecuentes e innecesarias) y a fomentar un consumo más consciente y saludable.

Finalmente, una de las tácticas más eficaces que los nutricionistas, como la doctora Conchita Vidales y Boticaría García, sugieren es la elaboración de una lista de compras detallada y su estricto cumplimiento. Esta lista no debe ser improvisada, sino el resultado de una revisión previa de los alimentos disponibles en casa y una planificación del menú semanal. La disciplina de adherirse a esta lista al recorrer el supermercado actúa como un escudo contra las compras impulsivas de productos no deseados. Según los expertos, tener un menú semanal visible en la nevera puede ser una práctica de "matrícula de honor" que complementa la lista de compras, asegurando que se adquieran solo los ingredientes necesarios para comidas planificadas y nutritivas.

En síntesis, la adopción de estos hábitos de compra recomendados por nutricionistas —como ir al supermercado bien alimentado y descansado, preferir los mercados tradicionales y seguir una lista de compras rigurosa— se erige como una estrategia fundamental para mejorar la calidad de nuestra dieta. Estas prácticas no solo optimizan la elección de alimentos, sino que también promueven un consumo más consciente y una gestión eficaz del peso, transformando el acto de comprar en un paso proactivo hacia un estilo de vida más saludable.