Desde el 7 de agosto, todo el aceite de oliva español que se dirige por vía marítima hacia Estados Unidos enfrenta un gravamen adicional del 15% implementado por la administración estadounidense. Esta medida se suma a las tensiones comerciales y afectará a la mercancía una vez que llegue a los puertos norteamericanos en aproximadamente 40 días. A pesar de la preocupación en el sector, hay un leve respiro al observar que la tasa es uniforme para todos los países de la Unión Europea, lo que sugiere un impacto compartido y no exclusivamente dirigido a España, a diferencia de situaciones anteriores.
El detonante de esta situación es una Orden Ejecutiva de la Casa Blanca, emitida el 31 de julio en Washington, la cual clasifica los persistentes déficits comerciales como una \"emergencia nacional\". Específicamente, el aceite de oliva español, líder mundial en producción (con Andalucía aportando el 80%), ha sido incluido bajo la categoría de \"expedición de barcos en el agua\", la principal vía de exportación para este sector. Los principales puertos españoles, como Algeciras, Valencia, Sevilla y Cartagena, ya han iniciado trayectos de 40 días hacia destinos clave en la costa estadounidense como Newark, Savannah, Los Ángeles y Virginia. La imposición de esta nueva tasa se materializará en las aduanas estadounidenses y, consecuentemente, repercutirá en el precio final para los consumidores.
Según Rafael Pico Acevedo, subdirector de ASOLIVA, la campaña anterior registró la exportación de 165.789 toneladas de aceite de oliva español a Estados Unidos, generando 1.375 millones de euros. Para este año, se proyectaba un aumento del 25% en el volumen de exportaciones debido a una abundante cosecha, alcanzando 1.414.000 toneladas, lo que naturalmente conduciría a precios más bajos para el consumidor. España ha mantenido su liderazgo en ventas de aceite en Estados Unidos, país que importa el 98% de su consumo total (430.000 toneladas anuales), de las cuales el 70% proviene de España, ya sea directamente o envasado bajo marcas italianas con origen español.
El sector, aunque preocupado, siente cierto alivio, ya que esta tasa del 15% es inferior al 25% aplicado en el primer mandato de Trump, que penalizaba exclusivamente a España. Además, el gravamen se aplica ahora a todos los países de la UE, incluyendo competidores como Italia y Grecia, y también a Túnez con un 25%. Sin embargo, países como Marruecos, Argentina, Australia, Chile y Uruguay verán sus gravámenes reducidos al 10%, aunque su peso en la producción es menor. El libre comercio sigue siendo la aspiración del sector, ya que los aranceles distorsionan el mercado internacional. La experiencia de 2019, cuando se castigó a España en represalia por las ayudas a Airbus, fue un golpe más duro. A pesar de las dificultades, Estados Unidos es un mercado insustituible para el aceite de oliva español, dado que produce solo el 2% de su consumo.
La clave para la evolución de las exportaciones españolas reside en el consumidor estadounidense, que asumirá el costo adicional del arancel. No obstante, el perfil de este consumidor, con un poder adquisitivo elevado, se distingue por su capacidad para valorar la calidad del producto. El aceite de oliva español es reconocido por sus beneficios para la salud y su prestigio, lo que podría mitigar el impacto de los nuevos precios. A pesar de la incertidumbre, la calidad intrínseca del 'oro líquido' español le permite mantener su posición en un mercado tan vital.
