Aena ha anunciado una histórica inversión de 12.888 millones de euros en la infraestructura aeroportuaria española para el período 2027-2031, la cifra más elevada de las últimas décadas. Esta importante inyección de capital está destinada a la modernización y expansión de los aeropuertos, especialmente los principales centros de conexión de Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat, que concentrarán más de la mitad de estos recursos. El presidente de Aena, Maurici Lucena, justificó la necesidad de esta inversión por el vertiginoso aumento de la demanda de pasajeros, que se prevé alcance los 320 millones en 2025, acercando a varios aeropuertos a su límite de capacidad operativa.
Sin embargo, la asignación de la mayor parte de esta inversión a Madrid y Barcelona ha generado un significativo malestar y críticas por parte de otras comunidades autónomas. La Comunidad Valenciana y Andalucía, en particular, han expresado su descontento, calificando el reparto como desequilibrado. En el caso valenciano, a pesar del notable crecimiento del aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández, la inversión de 1.154 millones de euros no contempla la construcción de una segunda pista, una demanda clave de la región. De manera similar, en Andalucía, se critica la falta de detalle en las inversiones para la mayoría de sus aeropuertos, con la excepción de Málaga, lo que ha llevado al Ayuntamiento de Sevilla a denunciar una 'discriminación' ante la ausencia de proyectos relevantes en su aeropuerto.
A pesar de las críticas regionales, la dirección de Aena ha defendido que el criterio para la distribución de las inversiones es estrictamente técnico y busca acomodar la demanda futura de manera sostenible, sin responder a motivaciones políticas o de equilibrio territorial. La inversión en Madrid-Barajas, que asciende a 4.000 millones de euros, se enfocará en la ampliación de la Terminal 4 y la creación de un nuevo procesador para unificar las terminales 1, 2 y 3. Para Barcelona-El Prat, con 3.200 millones, se prevén remodelaciones en las terminales T1 y T2, así como mejoras en las pistas. Estas acciones buscan reforzar la posición de España como un hub aéreo global, pero el debate sobre la equidad en el reparto de recursos persiste.
La planificación de grandes infraestructuras aéreas debe contemplar no solo la eficiencia operativa y la rentabilidad, sino también un desarrollo regional equitativo que impulse el progreso en todo el territorio nacional, garantizando que el crecimiento beneficie a todas las comunidades y fomente una prosperidad compartida.
