Finanzas

La Agricultura Española Exige Mayor Apoyo Frente a Recortes de Fondos Europeos

El sector agrícola español está en pie de guerra, preparando nuevas movilizaciones en respuesta a una propuesta de la Comisión Europea que reduciría significativamente los fondos destinados a la Política Agrícola Común (PAC) para el período 2028-2034. Esta medida, que implicaría una disminución del 20% en las ayudas directas a agricultores y ganaderos, ha generado un profundo descontento en todo el país. La preocupación se agudiza al ver que, mientras se recortan los recursos para la producción de alimentos, la Unión Europea proyecta un incremento sustancial en el gasto militar. Esta dicotomía ha encendido las alarmas sobre el futuro de la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del campo europeo, un sector vital para la economía y la sociedad.

La controversia surge a raíz de la reciente propuesta presupuestaria de la Comisión Europea, que asignaría a España alrededor de 79.900 millones de euros en fondos regionales y ayudas agrícolas para el período de la PAC entre 2028 y 2034. Esta cifra representa una disminución de casi el 20% en comparación con la asignación actual para el ciclo 2021-2027. Lo que más alarma a los afectados es la intención de fusionar las ayudas del primer pilar (subvenciones directas a los agricultores) con las del segundo pilar (desarrollo rural), un cambio estructural sin precedentes que, según los críticos, podría desvirtuar la esencia de la PAC. Actualmente, España se posiciona como el tercer mayor beneficiario de la PAC, recibiendo aproximadamente 7.724 millones de euros anuales, sumando un total de 47.700 millones para el período actual, de los cuales una parte significativa corresponde a pagos directos y fondos para desarrollo rural.

El clamor del campo español ha encontrado eco en diversas instancias gubernamentales. Numerosas comunidades autónomas, incluyendo Cantabria, Murcia, Galicia, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Extremadura, han manifestado su rotundo rechazo a la propuesta. A ellas se suma la enérgica oposición del propio Gobierno de España, expresada por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. El ministro ha calificado la postura de la Comisión Europea como \"decepcionante\" y contraria a lo que han defendido no solo España, sino hasta veinte gobiernos europeos. Planas enfatizó que los fondos propuestos son \"insuficientes\" y, aunque no cuestiona otras prioridades de la UE, subraya la necesidad de aumentar las contribuciones si se requieren nuevos destinos presupuestarios.

Las principales organizaciones agrarias de España han reaccionado con una voz unánime de rechazo. Miguel Padilla, secretario general de COAG, advierte que esta propuesta podría \"dinamitar 60 años de Política Agraria Común\", acusando a la Comisión de dar la espalda a los productores y poner en riesgo la soberanía alimentaria europea. Padilla criticó duramente las prioridades de Bruselas, señalando que \"entre tractores y tanques, entre futuro para los jóvenes agricultores y misiles para blindar fronteras, entre alimentación y defensa, Von der Leyen ha elegido recortar un 22% los fondos agrarios y multiplicar por 5 el gasto militar\".

Por su parte, Pedro Barato, presidente de Asaja, insiste en mantener los dos pilares de la PAC de forma separada, argumentando que la integración de los fondos de desarrollo rural en los de cohesión podría llevar a una gestión discrecional por parte de las autonomías. Barato alerta que esta dirección desmantela la PAC, comprometiendo la agricultura europea y la seguridad de los consumidores, resumiendo la situación con un contundente: \"Quieren exigirnos más con menos. Un presupuesto raquítico, recortes del 15% al 20% y ninguna compensación por la inflación. No lo vamos a tolerar\".

Cristóbal Cano, secretario general de UPA, considera \"inaceptable\" que los fondos de la PAC se reduzcan de 386.000 a 300.000 millones de euros. Luis Cortés, coordinador estatal de Unión de Uniones, pronostica que el nuevo marco financiero \"profundizará en la pérdida de profesionalidad\" de la PAC, supeditándola a políticas ambientales y diluyendo fondos en otras áreas. Para Cortés, la propuesta de la CE \"es justo lo contrario\" a las demandas de los agricultores, y advierte que, de no haber cambios, el sector volverá a las calles. Asimismo, Cooperativas Agro-Alimentarias lamenta que la PAC pierda su carácter \"Agrícola\" y \"Común\" con un recorte superior al 20%, rechazando \"frontalmente\" una propuesta que \"pretende, paradójicamente, hacer más con menos recursos\".

Fepex, la federación de productores hortofrutícolas, comparte la preocupación de que la importancia de la PAC y del sector agrario europeo se vean \"diluidos\" en el Marco Financiero Plurianual 2028-2034. Coincide con las organizaciones agrarias españolas en que el presupuesto de la PAC debe mantenerse \"independiente\" y ser \"proporcional a la importancia de la política agraria comunitaria\", en consonancia con los objetivos de seguridad alimentaria planteados por la propia Comisión Europea. La semana pasada, organizaciones como Asaja, UPA y COAG ya participaron en una manifestación masiva en Bruselas, frente al Parlamento Europeo, junto a miles de agricultores de toda Europa, organizada por COPA-COGECA y FWA. Esta movilización buscaba alertar sobre las graves consecuencias de la nueva postura de la Comisión Europea para el sector primario.

La comunidad agrícola europea se enfrenta a un desafío considerable, ya que la propuesta de la Comisión Europea amenaza con alterar la estructura y el financiamiento de una política que ha sido fundamental para su desarrollo durante décadas. La perspectiva de un futuro con menos recursos para la agricultura y la ganadería, en un contexto de crecientes exigencias medioambientales y una prioridad presupuestaria hacia otros sectores como la defensa, genera incertidumbre y un fuerte llamado a la acción. Los agricultores y sus representantes insisten en la necesidad de una PAC robusta y bien financiada que garantice la viabilidad de las explotaciones, la producción de alimentos de calidad y la soberanía alimentaria del continente.