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La búsqueda de la plenitud en la madurez

Esta nota explora la idea de que la felicidad plena puede alcanzarse en la etapa de los 60 años, un concepto respaldado por un estudio de Harvard que lo identifica como el punto álgido de bienestar en la vida adulta. Se profundiza en cómo las experiencias y aprendizajes acumulados, junto con un cambio de perspectiva hacia lo verdaderamente significativo, contribuyen a esta sensación de plenitud. La psicóloga Marta Calderero explica este fenómeno a través de la teoría de la selectividad socioemocional, destacando la importancia de priorizar el bienestar personal y las relaciones auténticas a medida que se toma conciencia de la finitud del tiempo. La reflexión central es que no se debe esperar a la vejez para adoptar esta filosofía de vida, sino que la búsqueda de la autenticidad y el autocuidado funcional son prácticas esenciales en cualquier etapa.

Según la investigación de Harvard, reconocida como el estudio más extenso sobre la vida adulta, la cúspide de la felicidad se sitúa alrededor de los 60 años. Esta revelación ofrece una perspectiva alentadora para aquellos que, como la autora, viven entre la expectativa y la ilusión. La psicóloga Marta Calderero, directora de PERSONALIFE Style, denomina a este proceso la 'selectividad socioemocional'. A medida que envejecemos, se desarrolla una mayor conciencia sobre la trayectoria de vida y la limitación del tiempo. Este discernimiento conduce a una reevaluación de prioridades, alejándose de las presiones externas y enfocándose en aspectos que realmente aportan felicidad, como la calidad de las relaciones y la dedicación a pasatiempos largamente deseados. En el caso específico de las mujeres, esta evolución se percibe con mayor intensidad, manifestándose en una sensación de plenitud y una autoestima más saludable, producto de una transformación en el comportamiento.

La experiencia de vida a los 60 trae consigo la ineludible realidad de que el tiempo futuro es más limitado que el pasado. Esta comprensión impulsa un cambio significativo en la actitud. Como bien señala Calderero, se aprende a establecer límites con mayor facilidad, invirtiendo la energía en actividades que genuinamente nos nutren y nos hacen sentir bien. Este proceso es invaluable, ya que permite liberarse de cargas innecesarias y abrazar una existencia más auténtica, priorizando el disfrute y el bienestar personal por encima de las expectativas externas.

La lección fundamental de esta reflexión es que la autenticidad y la búsqueda del bienestar no deben posponerse. Si bien la sabiduría de los 60 puede parecer un destino deseable, esperar hasta entonces para vivir plenamente significa caer en la trampa del 'piloto automático', donde la vida se acelera sin una dirección consciente. Marta Calderero enfatiza que no es necesario aguardar una edad determinada para liberarse de las cargas emocionales y priorizar la propia vida. Por el contrario, conectar con uno mismo a través del autocuidado funcional permite una conexión más profunda con los demás y con el entorno. La vida moderna, a menudo, nos empuja a vivir a un ritmo acelerado, intentando abarcar múltiples roles y responsabilidades simultáneamente, lo que puede resultar en una baja calidad de vida. No se trata de esperar a que la vida nos libere, sino de tomar las riendas y ser proactivos en la búsqueda de aquello que nos suma, como reír más, leer, dedicar tiempo a uno mismo sin culpas y dejar de buscar la aprobación externa. En esencia, se busca vivir siendo plenamente, en el presente, en lugar de simplemente existir en un estado de espera.

En resumen, la edad de los 60 se revela como un punto de inflexión donde la felicidad alcanza su cima, gracias a un proceso de liberación de cargas y una priorización del bienestar. Este fenómeno, anclado en la selectividad socioemocional, invita a abrazar la autenticidad y a cultivar un autocuidado funcional en cualquier etapa de la vida, redefiniendo el camino hacia una existencia más plena y consciente.