Deportes

La Franja de Gaza bajo control israelí: el 88% del territorio afectado por órdenes de evacuación y operaciones militares

La expansión de las operaciones militares en la Franja de Gaza ha alcanzado proporciones críticas, con un vasto 88% del territorio bajo control o con órdenes de evacuación, según recientes informes de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Esta situación ha comprimido a más de dos millones de civiles en una fracción minúscula de la Franja, un escenario que ha desencadenado un colapso total de los servicios básicos y ha exacerbado una ya grave crisis humanitaria.

La Escalada del Conflicto en Gaza: Un Panorama Desolador

En los últimos días, la situación humanitaria en la Franja de Gaza se ha deteriorado drásticamente. El 21 de julio de 2025, la OCHA en Beirut comunicó que la reciente orden de evacuación para la ciudad de Deir el Balah, situada en el corazón de la Franja, ha catapultado el porcentaje de territorio gazatí afectado por órdenes de desplazamiento o militarización al 87.8%. Esto ha confinado a aproximadamente 2.1 millones de habitantes a apenas el 12% de la Franja, un espacio donde la infraestructura esencial ha dejado de funcionar, sumiendo a la población en una desesperante carencia de recursos.

Las estimaciones iniciales de la OCHA indican que entre 50,000 y 80,000 personas se encontraban en la zona de Deir el Balah antes de la evacuación, incluyendo ubicaciones críticas como almacenes humanitarios, clínicas de atención primaria y puntos de distribución médica, además de infraestructuras vitales para el suministro de agua. Miles de familias ya han sido desplazadas, buscando refugio en medio de la creciente hostilidad.

Los ataques militares israelíes se han intensificado notablemente en los campamentos de refugiados de Deir el Balah y Al Bureij. Los bombardeos masivos sobre estas áreas centrales de la Franja han infundido un profundo temor entre los residentes, quienes temen que sus comunidades sufran una devastación similar a la de otras regiones ya asoladas. En Israel, se ha revelado un plan del jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, para ampliar las operaciones terrestres y asumir el control total del enclave, una propuesta que contrasta con la idea del primer ministro Benjamín Netanyahu de establecer una 'ciudad humanitaria' en Rafah, criticada por muchos como una posible trampa.

Desde el amanecer de los últimos días, al menos 27 palestinos han perdido la vida en toda la Franja, cinco de ellos en la zona costera de Mawasi, que anteriormente había sido designada como área humanitaria. La hambruna y la desnutrición alcanzan niveles sin precedentes, como lo ha señalado Antoine Renard, representante del Programa Mundial de Alimentos en Palestina. Con un kilogramo de harina llegando a costar hasta 100 dólares, el acceso a alimentos es un lujo inalcanzable para la mayoría, llevando a la gente a arriesgar sus vidas por cualquier tipo de ayuda. Trágicamente, más de 900 personas han fallecido en los puntos de distribución de ayuda desde finales de mayo, la mayoría por disparos.

A pesar de la sombría realidad, persisten las esperanzas de un alto el fuego. Funcionarios israelíes han expresado que esperan que Hamás acepte pronto las modificaciones a su propuesta, que incluye concesiones sobre el despliegue de tropas durante una tregua de 60 días. No obstante, el portavoz del ala militar de Hamás, Abu Obeida, ha declarado que su grupo está preparado para un conflicto prolongado si no se llega a un acuerdo que contemple la liberación de todos los cautivos.

La situación en la Franja de Gaza es un crudo recordatorio de la urgente necesidad de soluciones pacíficas y sostenibles. Como observadores, es imperativo que la comunidad internacional no solo denuncie estas atrocidades, sino que también actúe con decisión para garantizar la protección de los civiles y el acceso sin restricciones a la ayuda humanitaria. El sufrimiento humano, en esta escala, exige una respuesta global unificada y compasiva. La retórica política debe ceder paso a la acción humanitaria y a la búsqueda incansable de la paz, para que el 12% restante de Gaza no se convierta en la última esperanza de una población desesperada.