Laboratorios Esteve, una centenaria compañía farmacéutica catalana, ha experimentado una profunda metamorfosis estratégica en los últimos años, lo que le ha permitido cosechar resultados favorables. En 2019, la empresa dio un giro decisivo al desinvertir en su división de medicamentos genéricos para concentrarse en la producción de tratamientos altamente especializados y en el desarrollo y fabricación por contrato (CDMO). Esta reestructuración ha impulsado un crecimiento constante en los ingresos y el EBITDA ajustado de la compañía, confirmando el éxito de su enfoque en la innovación y la especialización en el competitivo sector farmacéutico global.
La trayectoria de Esteve se remonta a 1929, cuando Antoni Esteve fundó la farmacia que daría origen a este gigante farmacéutico en Manresa, Barcelona. Con el paso de las décadas, la empresa familiar se ha transformado en una corporación multinacional con presencia directa en ocho países, que representan el 75% de sus ventas, y una red de distribución que abarca 55 naciones a través de más de 60 socios. A pesar de su expansión global, Esteve ha mantenido sus raíces familiares, con Albert Esteve presidiendo el Consejo de Administración y Jordi Esteve como consejero del grupo.
Un hito crucial en esta evolución fue la llegada de Staffan Schüberg como CEO en 2018. Bajo su liderazgo, la compañía catalana implementó una estrategia dual que ha redefinido su modelo de negocio. Por un lado, la línea farmacéutica (Farma) se ha centrado en medicamentos de alta especialización para 22 áreas terapéuticas, incluyendo endocrinología, oncología, salud ocular y trastornos del sueño. Este cambio estratégico, que incluyó la venta de su división de genéricos a Towa Pharmaceuticals por 320 millones de euros, fue justificado por Schüberg con la elocuente analogía: “No se puede ser Zara y Gucci al mismo tiempo”, subrayando la dicotomía entre la producción masiva de genéricos y el cuidado personalizado de tratamientos específicos. La línea Farma generó 300 millones de euros en ingresos netos en 2024.
Por otro lado, la línea de CDMO (Contract Development and Manufacturing Organization) se ha consolidado como un pilar fundamental, dedicada al desarrollo y fabricación de principios activos para otras compañías farmacéuticas. Esta división alcanzó 443 millones de euros en ingresos netos en 2024. Schüberg destaca la flexibilidad y la impecable reputación de Esteve en este ámbito, asegurando que “Esteve nunca ha suspendido una inspección”. Esta dualidad estratégica, aunque presenta desafíos en el crecimiento desigual de ambas líneas, ha sido clave para el éxito general de la empresa. En 2024, Esteve reportó ingresos netos de 744 millones de euros, un aumento del 5% respecto al año anterior, y un beneficio neto de 75 millones de euros, lo que representa un incremento del 24%. La plantilla global también experimentó un crecimiento, con 1.316 empleados en España.
El mercado farmacéutico global, sin embargo, no está exento de complejidades, especialmente en Europa. Staffan Schüberg señala que el principal desafío no radica en los procesos regulatorios, sino en la negociación de precios con las administraciones públicas. A diferencia de mercados como Estados Unidos, donde las negociaciones son más centralizadas, en Europa el proceso es fragmentado y requiere acuerdos individuales con cada país, lo que lo hace “muy engorroso”. A pesar de estas dificultades, Esteve se siente cómoda operando en España y confía en superar los obstáculos. La reciente adquisición de HA Pharma Rare Disease, especializada en enfermedades raras, refuerza la estrategia de especialización de la compañía, proyectando un futuro optimista para 2025 y más allá, a pesar de las incertidumbres geopolíticas.
