Candice Laporte, la destacada CEO de Dinh Van en España, lidera la preservación del legado de Jean Dinh Van, un visionario joyero cuya filosofía de "buscar la serenidad mediante la simplificación de ideas" ha marcado a la marca. La firma, que se distingue por su estética industrial y su fuerte espíritu feminista, ha transformado elementos cotidianos como esposas, llaves y cuchillas de afeitar en codiciados objetos de diseño. Con más de una década al frente en el mercado español, Laporte subraya la importancia de invertir en piezas que trascienden el tiempo, transmitiéndose de madres a hijas, y que narran historias de creatividad, audacia y significado profundo.
Candice Laporte Profundiza en el Alma de Dinh Van: Un Legado Familiar y un Diseño con Historia
El 9 de noviembre de 2025, Candice Laporte, la figura principal de Dinh Van en el mercado español, compartió detalles íntimos sobre la joyería, una marca que ha cultivado una estética industrial distintiva y un firme espíritu feminista desde su fundación por Jean Dinh Van. La fascinación de su padre por el genio creativo de Dinh Van lo llevó a adquirir la compañía, con el objetivo primordial de salvaguardar su esencia. Laporte destaca que las creaciones de Dinh Van son el resultado de una intuición artística, más que de diseños preconcebidos, lo que ha dado origen a icónicas piezas como los cierres "menottes" y el "lamé de rasoir", que elevan objetos comunes a la categoría de joyas. La ejecutiva, vestida con prendas de Antik Batik y luciendo el anillo Double de oro amarillo de Dinh Van en la sede parisina de la firma, así como con una camisa de Dior y joyas Dinh Van en la terraza de Les Deux Megots, y una camisa de Max Mara con vaqueros de Dior y accesorios Dinh Van en la floristería Waxflower en Saint Germain, ilustra la perfecta integración de la joyería con el estilo de vida contemporáneo.
La narrativa de Dinh Van está profundamente entrelazada con la vida de la familia Laporte. Candice recuerda con emoción cómo su padre, un admirador incondicional de Jean Dinh Van, entabló una relación de profundo respeto y admiración con el fundador. Esta conexión personal fue fundamental para que la marca mantuviera su identidad original. Una de las anécdotas más significativas que comparte Candice es la inspiración detrás de la pulsera con el eslabón de cadena, que remite a las cadenas de la Plaza de la Ópera de París. Estas cadenas, colocadas tras un incendio en el metro para garantizar la seguridad, simbolizaban para Dinh Van un sentimiento de protección. Para Candice, llevar esta pulsera evoca una sensación de paz y seguridad. Otra pieza emblemática, la joya en forma de llave, representa la apertura de puertas, tanto físicas como espirituales, y el empoderamiento femenino, permitiendo a las mujeres abrocharse sus propias joyas sin ayuda, un detalle significativo en una época donde las mujeres comenzaban a forjar su independencia económica.
La minuciosa atención al detalle del maestro joyero se manifestaba en su forma de trabajar el metal, donde la superficie interna de cada pieza debía ser impecablemente pulida para asegurar un tacto suave y confortable, como una segunda piel para la mujer que la portaba. La "lamé de rasoir", una cuchilla de afeitar transformada en joya, es otro ejemplo de cómo Dinh Van infundía ternura en sus creaciones, inspirándose en los momentos cotidianos con su padre. Esta pieza es hoy un símbolo de amor y afecto. Candice Laporte, de cara al 60 aniversario de la firma, aspira a que se profundice en la comprensión de los valores que sustentan la marca, resaltando que en un mundo dominado por el consumo rápido y lo efímero, las joyas Dinh Van representan una inversión en historias y legados que se transmiten y se comparten entre generaciones. Estas piezas no son solo adornos, sino testimonios de una herencia que trasciende lo material.
Esta inmersión en la filosofía de Dinh Van, guiada por Candice Laporte, resalta cómo una marca puede ir más allá de la mera creación de productos, construyendo un universo de significado, historia y conexión personal. La joya se convierte en un catalizador de recuerdos, valores y empoderamiento, un tesoro que se valora no solo por su material, sino por el alma que encierra. Este enfoque atemporal ofrece una perspectiva refrescante en el sector de la moda, subrayando que la verdadera inversión reside en aquello que perdura, enriquece y se hereda, forjando un puente entre el pasado, el presente y las futuras generaciones.
