En un íntimo diálogo, la reconocida modelo Laura Ponte desvela facetas desconocidas de su vida, desde su niñez hasta su consolidada carrera en la moda. Junto a su amigo y colaborador artístico Baruc Corazón, Ponte reflexiona sobre la influencia de las expectativas externas en sus decisiones y la búsqueda constante de su propia voz. Su expresividad se fusiona con el arte en una cautivadora sesión fotográfica, donde ambos se envuelven en las creaciones de Loewe, inspiradas en los diseños de Annie y Josef Albers, subrayando la unión entre moda y expresión personal.
Laura Ponte, nacida en Vigo en 1973, comparte una revelación sorprendente sobre su infancia: \"De niña no me gustaba que me hicieran fotos, salvo cuando estaba disfrazada, ¡justo a lo que me dedico profesionalmente ahora!\". Esta afirmación resalta la paradoja de su camino, que la llevó de una aversión inicial a las cámaras a convertirse en una figura icónica de la pasarela. Su encuentro con el diseñador y pintor Baruc Corazón, una amistad que se extiende por dos décadas, intensifica esta conexión con el arte. Juntos, se sumergen en una experiencia visual única, donde la moda de Loewe, con sus telas y patrones geométricos influenciados por Annie y Josef Albers, se convierte en un lienzo para su profunda narrativa.
La conversación de Ponte también se adentra en su filosofía de vida, marcada por la introspección y la autenticidad. \"Creo que he vivido a ojo del juicio de otros, para complacer, sosteniendo el mundo de los demás por no discutir\", confiesa. Esta declaración no solo ofrece una visión de su pasado, sino que también sugiere una liberación progresiva de estas ataduras. La anécdota de ganar una pulsera en una feria popular poco después de perder joyas valiosas se convierte en una metáfora de su perspectiva sobre las ganancias y pérdidas en la vida, valorando más los lazos humanos y las experiencias significativas que los bienes materiales. Este relato subraya su resiliencia y su capacidad para encontrar alegría y sentido en las pequeñas cosas, un testimonio de su madurez personal.
La carrera de Laura Ponte se ha distinguido por su capacidad para trascender las tendencias, manteniendo siempre una elegancia innata y una personalidad distintiva. Su colaboración con Baruc Corazón, quien ha sido una constante en su círculo íntimo y profesional, demuestra cómo las relaciones auténticas pueden enriquecer y dar forma a la expresión artística. La fusión de sus talentos bajo la lente de la moda, en este caso con Loewe, no es solo un acto estético, sino una declaración de principios sobre la individualidad y la autoexpresión en un mundo a menudo dominado por la uniformidad. Como dijo una vez un famoso actor, \"Todos quieren ser Cary Grant, incluso yo\", un sentimiento que se amplifica en la admiración que generan figuras tan genuinas y carismáticas como Ponte y Corazón.
En resumen, Laura Ponte nos invita a una reflexión sobre la autenticidad y el desafío de ser uno mismo en un entorno de constantes expectativas. Su evolución de una niña reacia a las fotos a una modelo icónica, junto a la profunda amistad con Baruc Corazón, ilustra un viaje de autodescubrimiento y empoderamiento. La experiencia de \"perder y ganar\" en el verano pasado, simbolizada por una pulsera de feria y la risa compartida, encapsula su madurez y la revalorización de lo verdaderamente importante en la vida. Su historia es un recordatorio de que la verdadera elegancia reside en la integridad personal y la capacidad de vivir en sintonía con los propios valores.
