La protección cutánea integral es fundamental para evitar el empeoramiento del melasma, una condición común de hiperpigmentación. Aunque muchas personas se enfocan en resguardar su rostro, la exposición solar en cualquier parte del cuerpo, como las extremidades, puede desencadenar la aparición o intensificación de estas manchas faciales. Este fenómeno se debe a la estimulación de hormonas que promueven la producción de melanina en todo el organismo. Por ello, es crucial mantener un régimen de protección solar completo que abarque todas las áreas expuestas, junto con el uso de productos despigmentantes y suplementos adecuados, incluso durante los meses de verano. Desatender estas precauciones puede anular los esfuerzos de cuidado facial y agravar las manchas existentes.
La dermatóloga María Marcos, del Grupo Pedro Jaén, enfatiza que, a menudo, las personas descuidan la protección de su cuerpo mientras son diligentes con el cuidado facial. Es común veranear con sombreros y cremas solares de alta protección en el rostro, pero sin aplicar la misma rigurosidad en brazos y piernas. El resultado suele ser un melasma facial más pronunciado al final de la temporada estival, generando desconcierto en quienes pensaron haberse protegido adecuadamente. La explicación reside en la fisiología de la piel: la radiación solar en cualquier área del cuerpo estimula la liberación de melanocortina, una hormona que, a su vez, activa la hormona estimulante de la melanogénesis (MSH). Esta MSH, al circular por el torrente sanguíneo, puede inducir la producción de pigmento en cualquier parte del cuerpo, incluyendo el rostro, donde el melanocito ya se encuentra alterado en casos de melasma.
Es esencial diferenciar entre melasma y lentigos. El melasma se presenta como manchas extensas y difusas, generalmente en mejillas, labio superior o frente, con una apariencia similar a una sombra. Tradicionalmente conocido como el “paño del embarazo”, afecta predominantemente a mujeres jóvenes y hormonalmente activas, con un 90% de los casos en el sexo femenino. Su origen principal es la interacción entre la exposición solar y las hormonas. Por otro lado, los lentigos son manchas redondas y bien definidas, que aparecen en áreas expuestas al sol como el rostro, el escote y el dorso de las manos, siendo el resultado del daño solar acumulado. Esta distinción es vital para un diagnóstico y tratamiento precisos.
Además de la protección solar física y tópica, la doctora Marcos recomienda la incorporación de productos específicos en la rutina de cuidado de la piel. El uso de sueros con vitamina C es beneficioso debido a sus propiedades antioxidantes y su capacidad para inhibir la producción de melanina, ayudando a unificar el tono de la piel. Aunque el retinol no causa fotosensibilidad, es fotosensible, lo que significa que su principio activo puede inactivarse con la exposición solar directa. Sin embargo, su uso continuado es importante, ya que una piel irritada por la falta de tratamiento puede reaccionar con hiperpigmentación al sol. La precaución es clave al combinar estos activos con la exposición solar, asegurando que la piel no se irrite, lo que la dejaría más vulnerable a las manchas.
El tratamiento más efectivo para prevenir el melasma y las manchas solares es la fotoprotección constante. No es suficiente proteger solo el rostro; la piel de todo el cuerpo requiere la misma atención. La radiación solar en cualquier parte, incluso en los pies, puede activar el melasma facial debido a la respuesta hormonal del organismo. Por ello, se aconseja el uso de sombreros de ala ancha, ropa de manga larga, gafas de sol y evitar las horas de máxima insolación. Además, es fundamental no interrumpir los tratamientos despigmentantes durante el verano, ya que la suspensión puede revertir el progreso y reactivar la formación de manchas. Complementar estas medidas con suplementos orales, como el Polypodium Leucotomos y la niacinamida, puede potenciar la prevención de la hiperpigmentación y mejorar el tono de la piel, ofreciendo una defensa más robusta contra los efectos nocivos del sol.
