Finanzas

Mercado de Energías Renovables en España: De Megaoperaciones a Microventas en Medio de la Incertidumbre

En los últimos años, el panorama de la inversión en energías limpias en España ha sufrido una transformación significativa. Lo que alguna vez fue un mercado vibrante y expansivo para activos renovables de gran escala ha evolucionado hacia un escenario donde la fragmentación y las transacciones de menor envergadura se han vuelto la norma. Este cambio se atribuye a una serie de factores, incluyendo la volatilidad de los precios energéticos, los desafíos regulatorios y una creciente incertidumbre en el sector. Como resultado, la inversión en este ámbito ha experimentado una notable contracción, obligando a los promotores a reconsiderar sus estrategias de venta y adaptarlas a una nueva realidad de mercado.

Históricamente, el sector de las energías verdes en España figuraba entre los principales motores de fusiones y adquisiciones (M&A). En 2021 y 2022, se posicionó como el tercer sector más activo, solo superado por el inmobiliario y el tecnológico. Sin embargo, en 2023, descendió al cuarto lugar y, para 2024, desapareció por completo de los puestos de honor en los rankings de M&A, según datos de TTR Data, una consultora que sigue de cerca el mercado ibérico y latinoamericano. Esta tendencia continuó en el primer semestre de 2025, con el sector renovable nuevamente ausente del podio.

Las cifras son elocuentes: en 2023, España registró 240 operaciones en el sector verde, movilizando 21.066 millones de euros. Para 2024, aunque el número de transacciones se mantuvo, el valor total se desplomó a 12.040 millones, una caída del 74%. En los primeros seis meses de 2025, se han cerrado apenas 76 operaciones, con un valor de 4.529 millones. Marcela Chacón, portavoz institucional de TTR Data, explica que esta evolución refleja un \"ajuste estructural\" en una fase de maduración del sector, donde la presión regulatoria y el encarecimiento del capital han mermado el interés inversor. A pesar de este retroceso, el atractivo por activos estratégicos persiste, especialmente por parte de fondos internacionales que buscan plataformas operativas robustas.

La situación actual ha llevado a lo que los expertos financieros denominan \"cherry-picking\", donde los inversores se concentran en los activos de mayor calidad. Los promotores, por su parte, han abandonado la venta de proyectos gigantes para desmembrar sus carteras en unidades más pequeñas, generalmente entre 50 y 100 MW. Estas operaciones, aunque numerosas, no suelen aparecer en los grandes rankings de M&A. Antonio Martínez Mozo, socio responsable de Energías Renovables de EY para Latinoamérica e Iberia, corrobora la ralentización del mercado, especialmente desde finales de 2023 y, de manera más aguda, tras el \"apagón\" del 28 de abril, que ha generado desequilibrios en los precios horarios debido a la proliferación de la energía fotovoltaica, afectando la rentabilidad y aumentando la incertidumbre.

Además de la situación de los precios, el fenómeno de los \"apagones\" ha incrementado el \"curtailment\", es decir, los cortes de producción ordenados por Red Eléctrica cuando hay un excedente de energía o para estabilizar el sistema mediante el uso de tecnologías como el gas natural. Esto genera una preocupación adicional para los inversores en fotovoltaica, que temen la \"sobreexposición\" y las interrupciones en la producción. Un tercer factor es la incertidumbre global que complica la firma de PPA (contratos de compraventa de energía a largo plazo), lo que dificulta la financiación de nuevos proyectos fotovoltaicos. Todo ello ha provocado una reevaluación de los activos y una disminución del apetito comprador, especialmente por aquellos con mayor exposición al mercado y menos aptos para una gestión eficiente.

La devaluación es evidente: un megavatio fotovoltaico en desarrollo, que antes podía alcanzar los 150.000 euros sin construir, ahora se valora entre 40.000 y 60.000 euros. En contraste, el megavatio eólico en desarrollo se mantiene en una horquilla de 350.000 a 450.000 euros. A pesar de los desafíos, existe un optimismo cauteloso. Tras el \"apagón\", ha crecido el interés por tecnologías con ingresos más estables, como el almacenamiento de energía y los proyectos de biogás, así como por activos con PPA. Se espera que una respuesta regulatoria gubernamental al \"apagón\" impulse el mercado de transacciones en España.

Chacón destaca la necesidad de una mayor \"digitalización del proceso de tramitación de proyectos\" para que España mantenga su atractivo como mercado, compitiendo con otros países europeos que ofrecen \"marcos más ágiles y predecibles\". Confía en que el país posee los fundamentos para una recuperación gradual del mercado, impulsada por la presión política y social para acelerar la transición energética, el reposicionamiento estratégico de las grandes empresas de servicios públicos y la disponibilidad de capital en fondos especializados. Este escenario podría conducir a un repunte sostenido a partir de finales de año y una nueva fase de consolidación en 2026.