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Más allá de las recomendaciones: la elección experta en medicina estética

La elección de un especialista en el ámbito de la estética es una decisión trascendental que no debe basarse únicamente en el consejo de conocidos o en la influencia de las redes sociales. Aunque las recomendaciones pueden ser un punto de partida útil, la cualificación profesional, la experiencia, el respaldo institucional y, fundamentalmente, la conexión y confianza con el médico, son elementos indispensables. Es crucial que los pacientes comprendan que cada persona es única y que lo que ha funcionado para otros podría no ser lo más adecuado para ellos, por lo que una investigación exhaustiva y una evaluación personalizada son fundamentales para garantizar resultados óptimos y seguros.

En un campo tan sensible como la medicina estética, donde la salud y el bienestar están en juego, es vital ir más allá de la mera recomendación. Las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto, de Mira + Cueto, enfatizan la necesidad de que el paciente perciba una relación médico-paciente basada en la confianza clínica, la ética y el respaldo científico. Advierten que confiar ciegamente en el boca a boca o en las publicaciones de Instagram sin una investigación profunda es un error común que puede tener consecuencias negativas.

La Dra. Mar Gonzálvez, médico estético y cirujana maxilofacial, y Key Opinion Leader de Teoxane, subraya que la formación académica, la experiencia y el criterio médico son pilares irrenunciables. Recomienda a los pacientes investigar la filosofía del profesional, su estilo de comunicación y su gusto estético para asegurar una conexión que resuene con sus propias expectativas. En este sentido, la selección del médico no es unilateral; el especialista también debe elegir al paciente, buscando una buena sintonía que garantice decisiones fundamentadas y respetuosas con la identidad y la salud del individuo.

La Dra. Electa Navarrete añade una advertencia crucial sobre el intrusismo en la medicina estética. El riesgo de someterse a tratamientos con personas no cualificadas es inmenso debido a la falta de conocimiento anatómico y la incapacidad para manejar efectos adversos. Los productos utilizados por quienes no son médicos suelen ser de origen incierto, a menudo del mercado negro, lo que puede derivar en complicaciones graves. Un caso ejemplifica este peligro: una paciente que pensaba haberse inyectado vitaminas hace 15 años, en realidad, tenía silicona facial, lo que generó una reacción inflamatoria que solo un ecógrafo avanzado pudo identificar, impidiendo un tratamiento adecuado.

En última instancia, todos los expertos convergen en la idea de que la excelencia en la medicina estética radica en alcanzar resultados que se perciban naturales y saludables, reflejando la esencia de cada persona sin transformarla en algo que no es. La confianza entre médico y paciente se forja a través de la transparencia, la coherencia y, sobre todo, un profundo respeto por la salud y la individualidad, priorizando siempre el bienestar por encima de las modas.