La industria farmacéutica global insiste en la importancia de una visión a largo plazo para sus inversiones, que trascienden los mandatos gubernamentales de cuatro años, según Patrick Horber, presidente de Novartis International. Horber subraya que, pese a las actuales tensiones geopolíticas, el enfoque principal sigue siendo la provisión de innovaciones médicas a los pacientes. Con una trayectoria de dos décadas en puestos directivos farmacéuticos, su perspectiva abarca la competitividad del mercado y las exigencias del sector.
Novartis ha mantenido una presencia sólida en España durante más de un siglo, convirtiéndola en un centro clave para la producción e innovación farmacéutica. La empresa opera una moderna planta en Zaragoza y seis Centros de Excelencia. Su iniciativa más reciente, un centro de terapias innovadoras en La Almunia de Doña Godina, es una de las cuatro instalaciones globales de la compañía dedicadas a la fabricación y distribución internacional de radiofármacos, fortaleciendo la posición de España en medicina nuclear. A lo largo de 2025, Novartis está consolidando una inversión de 53 millones de euros para quintuplicar su capacidad productiva, duplicar la exportación y generar nuevos empleos. Desde su inauguración en 2012, estas instalaciones han incorporado a 102 personas. En este centro se desarrolla un innovador tratamiento oncológico dirigido que combina un compuesto de precisión para localizar células cancerosas con un radioisótopo terapéutico, minimizando el daño a tejidos sanos. Horber resalta que España es fundamental en el desarrollo clínico y la producción de esta terapia con radioligandos, siendo el país europeo con mayor número de pacientes en programas de investigación y el segundo a nivel global, solo superado por EE. UU. La contribución de la compañía al PIB español asciende a 869 millones de euros. Ante el aumento de la demanda en EE. UU. y Canadá, Novartis planea abrir una segunda planta en Indianápolis a principios de este año, que se sumará a la de Millburn, Nueva Jersey. Las instalaciones de Ivrea (Italia) continuarán sirviendo a pacientes tanto dentro como fuera de EE. UU., mientras que la planta de Zaragoza abastecerá a mercados internacionales fuera de EE. UU., exportando el 85% de su producción a más de 30 países. Además, se están evaluando futuras capacidades de fabricación en Sasayama (Japón) y Haiyan, Zhejiang (China).
La industria farmacéutica, un pilar económico en Europa y motor de crecimiento, enfrenta desafíos como el acceso tardío a medicamentos en España, con retrasos de aproximadamente 600 días, en contraste con países como Alemania donde el acceso es casi inmediato. Horber lamenta que un producto oncológico de Novartis aprobado en Europa en 2022 aún no tenga reembolso en España en 2025, a pesar de que el país fue clave en su desarrollo y producción. Aunque se valora la Estrategia de la Industria Farmacéutica y la nueva ley del medicamento en España, que plantean un marco de colaboración entre el gobierno y la industria con plazos de reembolso de 90 días, la implementación efectiva es crucial. Novartis busca una señal contundente del gobierno español que demuestre una voluntad real de colaborar, agilizar el acceso a los pacientes y valorar la innovación. Horber enfatiza la relevancia de que España cumpla con su papel como economía importante en la UE. En el futuro, Novartis continuará su liderazgo en terapias con radioligandos y desarrollará fármacos cardiovasculares basados en ARN, junto con plataformas de terapia génica y celular.
En un entorno global complejo, la colaboración y un marco regulatorio estable son esenciales para fomentar la innovación y asegurar que los avances médicos lleguen a quienes los necesitan. La inversión en investigación y desarrollo farmacéutico no solo impulsa el progreso científico, sino que también contribuye significativamente al bienestar social y al crecimiento económico, sentando las bases para un futuro más saludable y próspero.
