Hace dos meses, Naturgy solicitó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) autorización para realizar una oferta pública por el 10% de su propio capital. Este proceso busca incrementar la liquidez de sus acciones en el mercado y cumplir con los requisitos mínimos exigidos por índices internacionales. Sin embargo, la CNMV está revisando cuidadosamente si esta operación tiene como objetivo primordial aumentar el free float o beneficiar desproporcionadamente a algunos accionistas clave. La empresa espera cerrar la primera fase antes del verano, movilizando más de 2.300 millones de euros en la transacción.
El pasado 26 de marzo, Naturgy presentó formalmente su solicitud al supervisor bursátil español. Desde entonces, la CNMV ha estado analizando meticulosamente el propósito real detrás de esta autooferta. Una de las principales preocupaciones es garantizar que las acciones adquiridas no sean utilizadas únicamente para recompensar a los principales inversores, sino para aumentar significativamente la proporción de acciones disponibles en el mercado. Actualmente, este free float se sitúa en torno al 10%, lo cual es insuficiente para mantenerse dentro de importantes índices globales como los de Morgan Stanley Capital International (MSCI).
La estrategia de Naturgy incluye elevar este porcentaje hasta un mínimo del 15%. Este ajuste permitirá que la empresa cumpla con los criterios necesarios para ser incluida nuevamente en dichos índices internacionales. Para lograrlo, la compañía planea comprar aproximadamente 88 millones de acciones, representativas del 9,08% de su capital total. Una vez realizada esta compra, estas acciones formarán parte de la autocartera de la empresa, ampliando así su capacidad financiera y estratégica.
Otro aspecto relevante de esta operación es la flexibilidad otorgada por la última junta general de accionistas de Naturgy. Esta decisión permite que las acciones obtenidas mediante la autooferta puedan destinarse tanto a su venta o amortización como a posibles operaciones corporativas futuras. Esto da al consejo de administración liderado por Francisco Reynés una considerable libertad en cómo gestionar estas acciones, siempre y cuando se mantenga el compromiso inicial de aumentar la liquidez en el mercado.
Finalmente, la ejecución exitosa de este plan también implica consideraciones adicionales sobre la distribución de dividendos. Naturgy ha confirmado que repartirá entre sus accionistas el dividendo correspondiente a las acciones que lleguen a formar parte de su autocartera. Este movimiento inmediatamente elevará los pagos de dividendos, sumando cerca de 164,7 millones de euros en retribución extra este año. Sin embargo, la CNMV continúa supervisando de cerca para asegurarse de que todas las acciones adquiridas efectivamente retornen al mercado en el futuro.
Con estos pasos, Naturgy busca fortalecer su posición en el mercado mientras satisface tanto a reguladores como a inversores. Este complejo proceso representa un hito importante en la historia de la empresa, marcando un cambio estratégico hacia una mayor apertura y transparencia en sus operaciones financieras.
