La pareja de Ana Julia Quezada ha sido formalmente imputada por presuntas amenazas dirigidas a la madre del pequeño Gabriel Cruz. Esta medida judicial, adoptada por un magistrado de Almería, se produce apenas unos días antes de la comparecencia de la propia Ana Julia ante el tribunal por la misma causa. Las revelaciones de una antigua compañera de celda de Quezada, así como el testimonio de un tarotista que mantenía contacto con la novia, han sido cruciales para esta imputación. Estos eventos subrayan la complejidad y la naturaleza sensible de este caso, que continúa generando atención mediática y legal.
Implicación de la Pareja en las Amenazas
A menos de dos semanas de la comparecencia de Ana Julia Quezada ante el juez por haber proferido amenazas de muerte contra la progenitora del niño Gabriel, el juzgado de instrucción número 1 de Almería ha extendido la imputación a su compañera sentimental por el mismo delito. Esta joven, de origen catalán, ya había comparecido previamente como testigo en la investigación que involucraba a un funcionario y a un cocinero de la prisión de Brieva, quienes supuestamente habrían facilitado favores a Quezada a cambio de encuentros íntimos. Ahora, tanto la pareja como Ana Julia están citadas a declarar el próximo 23 de julio, intensificando el escrutinio sobre el círculo cercano de la condenada.
La decisión judicial de imputar a la pareja de Ana Julia se fundamenta en el testimonio de una exreclusa canaria que compartió estancia carcelaria con Quezada. Esta testigo relató el 2 de junio haber escuchado en “muchísimas ocasiones” las amenazas que la asesina de Gabriel profería en voz alta contra Patricia Ramírez. La excompañera de prisión insinuó que, debido a su reclusión, Ana Julia podría estar utilizando a terceros para llevar a cabo sus intenciones contra la madre del menor, señalando a su pareja como la única persona capaz de actuar según los deseos de Quezada, debido a la intensa obsesión que esta última siente por ella. La relación sentimental entre Ana Julia y la joven catalana, según la declaración de la novia a la Guardia Civil, se inició como amistad en 2020 a través de correspondencia, y evolucionó a una relación sentimental alrededor de 2022, marcada por visitas íntimas mensuales en la prisión.
Motivaciones y Consecuencias de las Amenazas
La exreclusa que alertó a la madre de Gabriel sobre las intenciones de Ana Julia también testificó ante el juez de Almería, revelando que escuchó a Quezada expresar en la sala común de la cárcel de Brieva su necesidad de “eliminarla” (a la madre de Gabriel), manifestando su intención de “hacerle la vida imposible” y “matarla”. Este odio, según el testimonio, se intensificó notablemente después de que Patricia Ramírez denunciara públicamente en mayo de 2024 la grabación clandestina de un documental sobre el crimen desde la prisión. La intervención de la madre de Gabriel detuvo la producción de dicho documental, del cual Ana Julia Quezada esperaba obtener una suma de 300.000 euros. Fue en ese momento, según la testigo, cuando la asesina afirmó que “se tenía que vengar” de la madre.
Complementando las declaraciones de la excompañera de celda, otro testigo clave, un tarotista, vinculó a la novia de Ana Julia con las amenazas dirigidas a la madre de Gabriel. El tarotista, quien se ganó la confianza de la pareja de la asesina, relató que esta le confesó que Ana Julia poseía un teléfono móvil oculto en su celda, supuestamente facilitado por funcionarios de prisiones a cambio de favores sexuales. Durante sus conversaciones con el tarotista, la novia de Quezada también mencionó las amenazas de Ana Julia hacia Patricia Ramírez, citando frases como: “te juro que me las va a pagar todo lo que está haciendo para que pare ya de hablar”. El vidente añadió que la pareja de Ana Julia le expresó que “si por esa señora se le estropeaba su relación se la iba a pagar”, refiriéndose a Patricia Ramírez. Ante esta información, la abogada de la madre de Gabriel, Verónica Guerrero, informó al juez de Almería, quien no tardó en extender la imputación por amenazas a la novia de la asesina, destacando la gravedad de los hechos y la posible orquestación de las amenazas desde la prisión.
