La reciente entrevista con Sara de la Rica, directora de la Fundación ISEAK, arroja luz sobre los desafíos estructurales que enfrenta el mercado laboral español. La experta subraya que la raíz de la pobreza laboral en España no reside tanto en la cuantía de los salarios, sino en la reducida intensidad de las jornadas laborales. Un significativo 12% de los hogares con empleo se encuentran en situación de riesgo de pobreza, una cifra que duplica la media europea. Esta problemática se ve exacerbada por la prevalencia de contratos temporales y parciales involuntarios, afectando especialmente a las mujeres. De la Rica propone una estrategia enfocada en la prolongación de las horas trabajadas como vía principal para combatir esta precariedad, sugiriendo que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) actual sería suficiente si se garantizara una jornada completa. Además, analiza los efectos de la reforma laboral y la polémica reducción de jornada, haciendo hincapié en la necesidad de una mayor productividad y una adecuada integración de la población inmigrante.
La Fundación ISEAK, cofundada y dirigida por Sara de la Rica, una distinguida catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco, se dedica intensamente a la investigación económica, con un foco particular en la inclusión social, el empleo y la transformación digital. Según los datos recabados por ISEAK, aproximadamente el 12% de las unidades familiares en España que cuentan con algún miembro empleado se enfrentan a la pobreza laboral. Este fenómeno, que en ciertos casos alcanza la pobreza extrema (4,2%), se atribuye directamente a la escasez de horas trabajadas al año, más que a un nivel salarial intrínsecamente bajo.
De la Rica señala que la parcialidad laboral, que afecta de manera involuntaria a una de cada cuatro mujeres, y la interrupción constante de la actividad debido a la temporalidad contractual, son los principales motores de esta precariedad. Argumenta que, a diferencia de otros países de la Unión Europea donde la pobreza laboral es significativamente menor (6%), España muestra una singularidad preocupante en la interrupción de las jornadas. Para mitigar esta situación, propone que la jornada completa se convierta en la norma por defecto, tal como se hizo con el contrato indefinido, permitiendo excepciones solo en sectores específicos. Asimismo, la economista enfatiza la importancia de las ayudas a la infancia, dado que la pobreza laboral se concentra desproporcionadamente en hogares con menores.
En cuanto al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), Sara de la Rica reconoce su efectividad en la reducción de la pobreza laboral, especialmente tras el aumento de 2019. Sin embargo, advierte que si bien el nivel actual del SMI es suficiente para superar la pobreza en un escenario de jornada completa, el problema persiste debido a la no percepción íntegra de este salario por parte de quienes trabajan menos horas. La académica sugiere que el foco de las políticas económicas debería estar en incrementar las horas de trabajo, en lugar de continuar elevando el SMI, debido a los posibles efectos colaterales como la reducción de la intensidad laboral o la pérdida de empleo, aunque reconoce que el impacto en el empleo de las subidas previas ha sido mínimo a nivel agregado.
La reforma laboral, en opinión de De la Rica, ha generado un balance positivo, logrando una reducción casi a la mitad de la temporalidad en España. No obstante, expresa reservas respecto a la propuesta gubernamental de reducir la jornada laboral de manera generalizada. Aunque reconoce que la tecnología podría facilitar una mayor productividad y, por ende, la posibilidad de reducir horas, cree que esta medida podría ser perjudicial para las microempresas, que aún no han integrado suficientemente la tecnología. La experta concluye señalando que las principales asignaturas pendientes de España son el estancamiento de la productividad en las últimas dos décadas y la urgente necesidad de una mejor integración de la población inmigrante para evitar problemas de cohesión social.
