En un movimiento estratégico audaz, Banco Sabadell ha desvelado un plan de remuneración para sus accionistas que asciende a 6.300 millones de euros, una iniciativa contundente en medio de la pugna por su control con BBVA. Este programa, que se desplegará entre 2025 y 2027, pretende afianzar la confianza de sus inversores y contrarrestar la OPA hostil, consolidando la posición de la entidad como un banco independiente y rentable. La directiva ha expresado su firme convicción de que esta operación consolidará su futuro en solitario, sin la necesidad de fusiones o adquisiciones en el corto plazo.
El consejero delegado de Banco Sabadell, César González-Bueno, presentó los detalles de este ambicioso esquema, subrayando que, a pesar de la magnitud de la cifra, la entidad está en una posición financiera sólida para llevarlo a cabo. El plan incluye un dividendo extraordinario de 2.500 millones de euros, facilitado por la inminente venta de su filial británica, TSB, cuya aprobación final está prevista para el 6 de agosto. A esto se suma la distribución del 60% de los beneficios generados en el período y la entrega de cualquier capital que supere el 13% de su valor.
González-Bueno enfatizó que esta estrategia no es una reacción desesperada, sino una demostración de la robustez y viabilidad del banco. En sus declaraciones, se mostró escéptico respecto al éxito de la OPA de BBVA, afirmando que con las condiciones económicas actuales, especialmente la prima negativa de casi el 15%, la operación de adquisición es “inviable” y no llegará a buen puerto. Esta postura se refuerza con los resultados financieros del primer semestre de 2025, donde Sabadell ha alcanzado un récord de beneficios de 975 millones de euros, un 23% más que el año anterior, y una rentabilidad del 14,4%, superando sus propias expectativas.
El plan estratégico del banco para los próximos tres años, presentado recientemente, se enfoca en potenciar su actividad comercial en España. Aunque el banco no descarta la consolidación bancaria a nivel europeo en el futuro, por ahora descarta cualquier adquisición propia. La prioridad es fortalecer la cartera de crédito y revitalizar la captación de nuevos clientes, un área que, según la directiva, había quedado en segundo plano durante el proceso de la OPA.
En definitiva, Sabadell se consolida como una institución financieramente vigorosa y con un futuro claro, desmarcándose de la propuesta de adquisición y enfocándose en la creación de valor para sus accionistas mediante una política de distribución de capital agresiva y un crecimiento sostenido en sus líneas de negocio principales.
