En un momento crucial para la gestión de recursos naturales, Santiago Lafuente, director ejecutivo de Aqualia, la destacada filial de gestión de agua de FCC, ha puesto de manifiesto la desconexión existente entre la percepción pública del coste del agua y su valor real. Lafuente enfatiza que, a diferencia de otros servicios esenciales como la electricidad o las telecomunicaciones, el coste del agua es a menudo subestimado por los ciudadanos. Esta falta de conciencia, según él, contribuye al deterioro progresivo de infraestructuras críticas y dificulta la inversión necesaria para mantener y modernizar las redes hídricas frente a los desafíos del cambio climático. Su visión resalta la urgencia de un compromiso político y una mayor comprensión social para asegurar la sostenibilidad del suministro de agua.
Aqualia, considerada la 'joya de la corona' de FCC y participada también por el fondo IFM, ha experimentado un crecimiento notable, consolidándose como un gigante internacional en la gestión del agua. Con una trayectoria de tres décadas en la compañía, Santiago Lafuente ha sido testigo directo de su evolución, desde una empresa española a una multinacional con operaciones en 18 países. Esta expansión global, que se traduce en más de 92.400 kilómetros de redes y 45 millones de clientes, demuestra la capacidad de adaptación y liderazgo de Aqualia en un sector cada vez más estratégico. El directivo, con una profunda comprensión técnica y operativa, aboga por un enfoque a largo plazo en la planificación y financiación de infraestructuras, inspirándose en modelos exitosos de países como los escandinavos.
La conversación con Lafuente revela una preocupación latente por el impacto del cambio climático, que se manifiesta en fenómenos extremos como sequías e inundaciones que afectan directamente a la operatividad del negocio. Contrario a la polarización política, el CEO de Aqualia insta a centrarse en soluciones concretas y en la detección temprana para la mitigación de estos efectos. Critica la dispersión de la gestión del agua en España y la insuficiencia de inversión en el mantenimiento de infraestructuras, que están envejeciendo a un ritmo alarmante. La baja tasa de reposición de las tuberías (0,2% anual frente al 2% recomendado) provoca un aumento de averías y fugas, comprometiendo la eficiencia y calidad del servicio.
Uno de los puntos clave de la entrevista gira en torno a la necesidad de despolitizar las tarifas del agua. Lafuente argumenta que el bajo coste del agua en España (representando solo el 0,8% de la renta familiar, muy por debajo del 3% recomendado internacionalmente) dificulta la financiación de mejoras y el mantenimiento de las redes. Propone una mayor transparencia y educación al ciudadano sobre el valor real del servicio, comparando el gasto con otros consumos cotidianos. Aunque reconoce la complejidad de establecer un supervisor nacional de tarifas debido a la naturaleza regional de los sistemas hídricos, apoya un compromiso político que permita modelos matemáticos justos y viables para la fijación de precios.
Además, Lafuente defiende el modelo de gestión público-privada, destacando ejemplos exitosos en ciudades como Almería y Vigo, donde la colaboración ha permitido mantener planes de inversión a largo plazo, independientemente de los cambios políticos. Subraya que la experiencia de Aqualia demuestra la eficacia de este enfoque, a pesar de los discursos críticos hacia la empresa privada. Finalmente, reflexiona sobre los retos regulatorios y la necesidad de un marco legal que fomente la inversión a largo plazo en infraestructuras, una lección que, según él, países como Perú han sabido aplicar mejor que España al ofrecer estabilidad y seguridad a la inversión privada. La expansión de Aqualia a mercados como Estados Unidos y Georgia, con un enfoque en la transferencia de tecnología y la integración de talento local, es un testimonio de su estrategia de crecimiento y permanencia global.
En resumen, la entrevista con Santiago Lafuente arroja luz sobre la compleja realidad de la gestión del agua. Su perspectiva subraya la urgencia de abordar el cambio climático, la imperiosa necesidad de revalorizar el coste del agua en la conciencia ciudadana, y la importancia de un compromiso político y una regulación adecuada que permitan inversiones a largo plazo. Aqualia, bajo su liderazgo, se perfila como un actor clave en la búsqueda de soluciones sostenibles, promoviendo la colaboración público-privada y la innovación tecnológica para garantizar un suministro de agua resiliente y eficiente en un contexto global cada vez más desafiante.
