Moda

Tras Bambalinas: Una Editora de Moda Revela el Corazón de la Semana de la Moda de Madrid

La Semana de la Moda de Madrid es un torbellino de creatividad y trabajo meticuloso, donde las editoras y estilistas coordinan sus esfuerzos para no perderse ningún detalle. Acompañamos a una editora de TELVA en su inmersión en el primer día de la Mercedes-Benz Fashion Week, celebrada en el emblemático Palacio de Cibeles. Desde encuentros con diseñadores visionarios como Nacho Aguayo de Pedro del Hierro y las sucesoras de Adolfo Domínguez, Adriana y Tiziana, hasta la emoción del backstage junto a supermodelos como Nieves Álvarez y el equipo de estilismo, este relato nos transporta al corazón de la industria. Se desvelan las inspiraciones de las colecciones, la intensidad de los preparativos tras bambalinas y los momentos inesperados que dan vida a cada pasarela, ofreciendo una perspectiva única de todo lo que ocurre antes de que las creaciones lleguen al público.

El primer día de la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid fue un mosaico de eventos que requirió una coordinación impecable por parte del equipo editorial. Nuestra protagonista se sumergió desde temprano en el Palacio de Cibeles, donde se presentaron las colecciones Primavera-Verano 2026 de grandes nombres como Silvia Tcherassi, Pedro del Hierro, Adolfo Domínguez y Simorra. Cada desfile era una oportunidad para captar las últimas tendencias y las visiones creativas de los diseñadores. La jornada se caracterizó por una agenda apretada, con múltiples presentaciones en distintos puntos de la ciudad, lo que hacía esencial el trabajo en equipo para cubrirlo todo. Mientras ella se encargaba de Pedro del Hierro y Adolfo Domínguez, su compañera Laura Cadenas cubría el desfile de Palomo en el Hotel Palace, demostrando la complejidad logística de estos eventos.

Uno de los momentos más enriquecedores de la mañana fue el encuentro con Nacho Aguayo, director creativo de Pedro del Hierro. Con él, la editora profundizó en la inspiración detrás de su colección “La Gran Metrópoli”, una narrativa sobre una pareja redescubriendo el romance en un Madrid veraniego. Aguayo explicó cómo la colección exploraba el acto de volver a vestirse para el otro, simbolizando un reencuentro emocional. La editora tuvo la oportunidad de examinar de cerca las prendas, destacando una falda de cuadros vichy que Aguayo reveló como un homenaje personal a su mentora, Carmen March. Estos detalles y las historias detrás de cada pieza enriquecen la comprensión de la moda, mostrando que cada diseño tiene una profunda conexión con experiencias y emociones humanas.

El backstage del desfile de Silvia Tcherassi ofreció una experiencia privilegiada, permitiendo observar el meticuloso trabajo de preparación. En este espacio dinámico, la diseñadora supervisaba cada detalle, mientras el equipo de maquillaje realizaba los últimos retoques en las modelos, asegurando que cada look fuera impecable antes de su salida a la pasarela. La calma relativa, al no haber la presión de cambios rápidos, permitía una mayor atención a los detalles. Nieves Álvarez, una de las modelos que desfilaba para Tcherassi, aprovechó para compartir anécdotas, incluyendo el romántico momento en que Bill le pidió matrimonio en Líbano. Estos encuentros personales humanizan el glamuroso mundo de la moda y revelan las conexiones que se forjan en este entorno. La aparición de Karolina Kurkova, otra figura destacada, añadió un toque de emoción y la necesidad de buscar nuevas historias.

Más tarde, en el backstage, las modelos de Pedro del Hierro ensayaban su desfile, luciendo sus atuendos personales: vaqueros holgados, pantalones anchos y shorts deshilachados combinados con botas, mientras los hombres optaban por vaqueros y deportivas, o pantalones de pinzas y camisetas náuticas. Este contraste entre la moda de pasarela y el estilo personal de las modelos ofrecía una visión interesante del equilibrio entre el glamour y la comodidad. Tras salir del backstage, la editora tomó asiento en el front row, donde pudo observar el ambiente y la presencia de figuras públicas, como el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y otras personalidades del mundo del entretenimiento y la moda, incluyendo a Tamara Falcó y Marta Pombo.

El desfile de Pedro del Hierro cautivó con su vibrante paleta de colores, desde el rojo intenso hasta el coral y el naranja. Los pantalones sari y las faldas con volumen fueron las piezas estrella, destacando la ya mencionada falda de cuadros vichy como un emotivo tributo a Carmen March. La colección, que evocaba la esencia de una gran metrópoli, combinaba elegancia y modernidad, invitando a la audiencia a soñar con un verano en la ciudad. A continuación, el esperado retorno de Adolfo Domínguez a la pasarela, después de 14 años, marcó un hito significativo. Las hermanas Adriana y Tiziana Domínguez, herederas del legado de su padre, presentaron la colección “Zenit”, un nombre que simboliza la búsqueda de la cima a través de la constancia y la eliminación de lo superfluo. Tiziana explicó que esto se reflejaba en un patronaje experimental, donde las prendas, aunque impecables, presentaban elementos que se descolgaban, y bordados que representaban la acumulación de esfuerzos. Su enfoque se centra en crear piezas atemporales que forjen vínculos emocionales con quienes las visten, priorizando la calidad y la durabilidad, una filosofía que su padre resumió con la famosa frase “la arruga es bella”.

La jornada concluyó con una inesperada sorpresa en el backstage de Adolfo Domínguez: una impresionante actuación del bailaor Eduardo Guerrero. Sus movimientos, que fusionaban la pasión flamenca con la disciplina de un samurái, capturaron la atención de todos, añadiendo un elemento artístico y cultural único al evento. Vestido con un trench color crudo y pantalones anchos, Guerrero demostró cómo la danza puede complementar y enriquecer el arte de la moda. Entre el público, Elena González, la esposa de Adolfo Domínguez, observaba con orgullo, rodeada de sus nietos, entre quienes destacaba Allegra, un vivo reflejo de su madre, Tiziana, sugiriendo que la tercera generación está lista para continuar el legado familiar. La colección de Adolfo Domínguez se distinguió por sus piezas atemporales, incluyendo pantalones de pinzas oversize en tonos crudos, camisas salmón y chaquetas de piedra, elementos que resaltan la filosofía de la marca de crear moda duradera y significativa.