La compleja red de relaciones que envuelve al exministro José Luis Ábalos, su estrecho colaborador Koldo García y el empresario Víctor de Aldama se extiende más allá de las actividades comerciales cuestionables que son objeto de un minucioso examen judicial. Nuevos hallazgos sugieren que el vínculo entre estas figuras trascendía los límites profesionales, adentrándose en gestiones de índole personal. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha desvelado grabaciones que ilustran cómo Ábalos recurrió a Aldama para mediar en un conflicto privado relacionado con una propiedad en Valencia, revelando una faceta poco conocida de su interconexión.
Los audios obtenidos por las autoridades, a los que este medio ha accedido, documentan una conversación en noviembre de 2020. En ella, el exministro, con Koldo García presente, dialoga con Piedad Losada, quien fuera la secretaria personal de Víctor de Aldama. Es importante destacar que Losada también figura como implicada en la indagación judicial centrada en los controvertidos contratos para la adquisición de mascarillas, un asunto de gran relevancia que es competencia de la Audiencia Nacional.
El conflicto particular de Ábalos giraba en torno a la adquisición de un local en la planta baja de su residencia en Valencia. Este inmueble presentaba una peculiaridad: la existencia de un \"altillo\" o entrepiso de construcción irregular, no registrado en la documentación oficial de la comunidad de propietarios. El problema radicaba en que los herederos del antiguo dueño no retiraban sus enseres personales de este espacio, lo que generaba fricciones con los vecinos y limitaba el uso que Ábalos deseaba darle, presumiblemente como garaje.
Durante la charla grabada, Ábalos describe la situación a Piedad Losada, quien, con agudeza, compara el caso con \"construir un pequeño cuarto en tu casa, vender la propiedad y quedarse con ese cuartito\". La complejidad de la situación, donde un espacio no reconocido legalmente albergaba pertenencias de terceros, impedía a Ábalos disponer libremente de su propiedad. A pesar de los intentos de su esposa por comunicarse con los herederos, la situación permanecía estancada, lo que motivó la intervención de Aldama a través de su secretaria.
En otro momento de las grabaciones, se capta una propuesta por parte de Koldo a Ábalos referente a la posible venta de otra propiedad, a la que se refieren como \"la bajera\". Koldo sugiere que Víctor de Aldama podría adquirir esta propiedad para liberar a Ábalos de su hipoteca, incluso si el precio fuera menor. \"Él tiene veinte mil empresas, eso no es problema\", comenta Koldo, insinuando la capacidad de Aldama para realizar la transacción sin complicaciones burocráticas y liberando a Ábalos de una \"mierda\" que, a su juicio, sería invendible en el futuro. Ante esta sugerencia, Ábalos expresa su disposición a aceptar la oferta, pero plantea la cuestión de a nombre de quién se formalizaría la compraventa, a lo que Koldo responde con la mención de las múltiples entidades empresariales de Aldama.
Cabe recordar que Ábalos, en su declaración ante el Tribunal Supremo, había omitido inicialmente la mención de un local comercial de 187 metros cuadrados en el barrio de Campanar, en Valencia. Posteriormente, su defensa aportó la documentación correspondiente, aclarando que había adquirido una parte indivisa de esta propiedad en 2003 por 120.000 euros, y otra en 2013 por 30.577 euros, además de la subrogación de su hipoteca en 2015. Este es el mismo inmueble sobre el cual buscó la mediación de Aldama y su equipo para resolver el problema del \"altillo\" no registrado, evidenciando cómo sus asuntos personales se entrelazaban con las figuras bajo investigación.
