Barcelona está firmemente comprometida con su meta de transformarse en un referente global de la 'economía azul', un modelo que aprovecha de manera integral los recursos marinos. La capital catalana ha demostrado su liderazgo en importantes foros internacionales, como el Smart Cities Expo World Congress, donde la economía azul fue un pilar fundamental. Organizaciones de prestigio como el World Ocean Council han establecido en Barcelona una de sus sedes centrales, reforzando la posición de la ciudad en este ámbito emergente.
El concepto de 'economía azul', aunque aún en proceso de definición y reconocimiento general, representa un vasto abanico de oportunidades. Incluye actividades tan diversas como la pesca, la acuicultura, la biotecnología marina, el turismo costero y náutico, y la logística marítima. Esta diversidad lo convierte en un motor económico con un potencial considerable, según lo destacado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), que monitorea activamente este sector por su relevancia estratégica y competitiva para la economía española.
A pesar de las promesas de innovación y desarrollo sostenible que ofrece este sector, la inversión en proyectos de economía azul enfrenta desafíos, principalmente debido a los largos plazos de retorno y a las incertidumbres climáticas. La falta de una definición oficial unificada de la 'economía azul' también complica la estimación precisa de su alcance y sus dimensiones económicas. Sin embargo, Barcelona ha desarrollado sus propios criterios, identificando doce sectores clave para su desarrollo, divididos en consolidados, emergentes y transversales. Estos incluyen desde las actividades portuarias y la pesca hasta la biotecnología y las energías renovables, pasando por la investigación y la cultura. Este enfoque integral ha impulsado la creación de valor económico, generando 11.200 millones de euros en 2024, representando el 5% del PIB de Barcelona, y creando más de 51.000 empleos, con un crecimiento del 23% en el empleo relacionado con la economía azul, frente al 8,6% general de la ciudad.
Para fortalecer aún más su posición, Barcelona tiene previsto una inversión pública de 142 millones de euros hasta 2028, destinada a tres infraestructuras clave: el Parc de Tecnologia Marítima para investigación y formación, el hub tecnológico BlueTechPort, y el centro cívico-cultural Barcelona Mar de Ciència. Además, la ciudad acogerá desde este verano hasta 2030 la sede mundial de la UNESCO para la innovación e investigación en economía azul, el Ocean Decade Collaborative Centre. Este centro no solo potenciará la investigación y el desarrollo, sino también las alianzas internacionales, consolidando a Barcelona como líder en la defensa del ecosistema marino y el desarrollo de una economía oceánica equitativa y sostenible, un objetivo primordial de las Naciones Unidas.
El compromiso de Barcelona con la economía azul no solo busca diversificar su modelo económico, sino también consolidar el impulso que obtuvo la actividad empresarial marítima con eventos como la Copa América de Vela en 2024. La ciudad se esfuerza por ser un epicentro de innovación y sostenibilidad, donde emprendedores y empresas encuentran en el mar nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo, con soluciones que van desde la monitorización de ecosistemas marinos hasta la creación de productos alimenticios a partir de recursos oceánicos, todo ello con un impacto global y una capacidad de crecimiento excepcional.
