Finanzas

SEPI aguarda aprobación bancaria para el rescate multimillonario de Talgo

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) se encuentra en un momento decisivo, aguardando la luz verde de la banca para concretar su participación en el complejo plan de rescate de Talgo, la reconocida empresa de fabricación de trenes y principal proveedora de Renfe. Esta operación, que ha estado en gestación por más de año y medio, destaca por su significativa implicación política y las precauciones tomadas por la SEPI para minimizar los riesgos. Con una inversión inicial prevista de 75 millones de euros, el organismo público busca estabilizar a Talgo, que atraviesa un periodo financiero delicado a pesar de su abultada cartera de pedidos.

El plan de intervención de la SEPI se estructurará en dos fases principales. En la primera, se inyectarán 45 millones de euros directamente en el capital de Talgo, lo que le otorgaría a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales una participación del 7,9% en la empresa. Simultáneamente, la SEPI proporcionará a la compañía 30 millones de euros en concepto de deuda, con un plazo de amortización que se extendería hasta el año 2033. Esta estrategia dual busca no solo capitalizar a Talgo sino también ofrecerle un respaldo financiero a largo plazo que le permita superar sus actuales dificultades.

Talgo, a pesar de contar con una cartera de pedidos que supera los 4.000 millones de euros, enfrenta serias complicaciones económicas. Los accionistas mayoritarios han estado buscando opciones de salida desde hace más de dos años, un periodo en el que la compañía ha visto deteriorarse su desempeño financiero, con una caída de más del 20% en sus ingresos y pérdidas operativas. A esto se suman problemas de imagen, como la multa de 116 millones impuesta por Renfe debido a los retrasos en la entrega de los modelos Avril y las críticas del ministro Óscar Puente, quien atribuyó a la empresa el detrimento de la percepción de la alta velocidad española. La SEPI, consciente de estos desafíos y del compromiso de los accionistas de aportar préstamos por valor de 770 millones de euros, está meticulosamente evaluando cada paso para asegurar la viabilidad de la operación y limitar su exposición al riesgo.

La activación de este acuerdo, producto de las negociaciones entre el Gobierno central y el lehendakari Imanol Pradales, comenzó a materializarse con la adquisición por parte de un consorcio de 36.870.994 acciones a un precio de 4,25 euros por acción. Esta transacción representa el 29,7682% del capital de Talgo antes de la ampliación de capital, porcentaje que se ajustaría al 27,4239% una vez que la SEPI concrete su entrada. Es crucial destacar que el precio de esta adquisición y el de la ampliación de capital que dará paso a la SEPI serán idénticos, garantizando equidad en la valoración. Este rescate, aunque cuenta con un fuerte respaldo público, mantiene un liderazgo privado, encabezado por el empresario vasco José Antonio Jainaga, propietario de Sidenor, lo que subraya un modelo de colaboración entre el sector público y el privado para salvaguardar una empresa estratégica.

El Gobierno Vasco dio un paso decisivo al activar este esquema de rescate público-privado, evidenciando su compromiso con la estabilidad de Talgo y su impacto en la economía regional y nacional. La participación de José Antonio Jainaga al frente de este consorcio inversor aporta una dimensión privada y empresarial al esfuerzo, complementando el apoyo institucional. Este proceso, que busca asegurar el futuro de uno de los fabricantes de trenes más importantes de España, está diseñado para mitigar los riesgos financieros y operativos, garantizando la continuidad de una empresa clave para el desarrollo tecnológico y la infraestructura de transporte del país.