La liberalización del transporte ferroviario de larga distancia en España ha marcado un antes y un después en el sector. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha publicado un informe que evalúa el impacto de esta transformación entre 2019 y 2024, destacando una notable reducción en las tarifas y un incremento en el número de usuarios. En concreto, los precios nominales han disminuido un 33%, y si se ajustan por la inflación, la caída alcanza el 44%. Este fenómeno, atribuible a la entrada de nuevos operadores como Ouigo e Iryo, ha impulsado el volumen de viajeros, pasando de 34 millones en 2019 a casi 49 millones en 2024, con un crecimiento considerable en la alta velocidad. Este auge ha impulsado el turismo y la deslocalización laboral, evidenciado por el aumento de personas que residen fuera de Madrid pero trabajan en la capital.
Este descenso de precios y el consecuente aumento de la demanda han repercutido positivamente en los consumidores del servicio ferroviario de larga distancia. La CNMC calcula un incremento de 430 millones de euros en el excedente del consumidor desde 2019, gran parte concentrado en la ruta Madrid-Barcelona. Además de los beneficios directos para los usuarios, se han generado ahorros significativos gracias al cambio de hábitos de transporte. La disminución del uso del vehículo privado, incentivada por la competitividad de los precios del tren, ha resultado en ganancias sociales anuales de 163 millones de euros, derivadas de la menor contaminación y congestión. Sin embargo, este crecimiento en el tráfico ferroviario no ha estado exento de inconvenientes. La puntualidad de la alta velocidad se ha visto afectada, en parte debido al aumento de trenes y también a obras de mantenimiento, lo que sugiere una correlación entre la liberalización y el incremento de los retrasos.
El informe de la CNMC también revela que Renfe ha sido el principal afectado por la apertura del mercado. La empresa estatal pasó de obtener beneficios de 133 millones de euros en 2019 a registrar pérdidas de 27 millones en 2024, situación similar a la de sus competidores, Iryo y Ouigo, que también reportaron números rojos. A pesar de estas pérdidas conjuntas de los operadores, el balance general de la liberalización es positivo, especialmente si se considera el excedente generado para los consumidores. Este escenario obliga a replantear el rol de Renfe, ya que la eliminación de las subvenciones cruzadas que antes compensaban rutas menos rentables requerirá ajustes en la oferta o una mayor inversión estatal para mantener servicios en trayectos de baja demanda.
La liberalización del mercado ferroviario, aunque ha generado desafíos en la gestión de la puntualidad y ha redefinido el panorama competitivo para Renfe, ha demostrado ser un motor de progreso y bienestar para la sociedad española. La reducción de precios y el aumento de la demanda fomentan la movilidad sostenible, disminuyen la huella de carbono y conectan a las personas de manera más eficiente. Este modelo de apertura de mercados promueve una competencia sana que, a la larga, beneficia directamente al consumidor, impulsando el desarrollo económico y social al hacer el transporte más accesible y asequible para todos.
