Finanzas

La Gran Transferencia de Riqueza: Millennials y la Herencia de los Baby Boomers

En el panorama económico español, se vislumbra un fenómeno trascendental: la inminente transferencia de una vasta riqueza acumulada por la generación de los 'baby boomers' hacia sus descendientes, los 'millennials'. Este evento, denominado el 'gran trasvase' de la riqueza, está generando una profunda expectación en el sector bancario, que ya se prepara para captar y gestionar los activos de esta nueva generación de herederos. La magnitud de esta herencia podría transformar significativamente la realidad financiera de muchos jóvenes, que actualmente enfrentan un empobrecimiento comparativo con respecto a sus progenitores y desafíos considerables para acceder a la vivienda y construir un patrimonio propio.

La riqueza en cuestión, mayoritariamente en manos de los 'baby boomers' (individuos entre 61 y 79 años), asciende a una media de entre 400.000 y medio millón de euros por persona. No obstante, es crucial señalar que una parte sustancial de este capital se concentra en los segmentos más acaudalados de esta generación. El grueso de esta fortuna se halla en bienes inmuebles, valorados en aproximadamente 5,26 billones de euros, lo que equivale a casi el 400% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. A esta cifra se suman 64.000 millones de euros en joyas, arte y antigüedades, y 1,3 billones en activos financieros, como fondos de inversión, oro y acciones. Esta distribución pone de manifiesto una brecha generacional significativa, donde los menores de 45 años poseen únicamente el 13% de la riqueza total, mientras que los mayores de 65 concentran el 42%.

El informe de Fedea sobre la evolución de la riqueza familiar en España (2002-2022) detalla cómo esta disparidad se ha acentuado. Los hogares liderados por personas mayores de 65 años no solo han recuperado, sino que han superado los niveles de riqueza previos a la crisis financiera de 2008. Su patrimonio medio en 2022 alcanzaba los 425.838 euros, en marcado contraste con los 83.393 euros de los menores de 35 años, ampliando la brecha intergeneracional a más de 342.445 euros en tan solo dos décadas. Este contexto hace que la herencia se convierta en un factor determinante para los 'millennials', muchos de los cuales iniciaron su vida laboral en medio de la crisis, enfrentando salarios estancados, dificultades para adquirir vivienda y un mayor endeudamiento.

El papel fundamental de la vivienda en la acumulación de riqueza es innegable. Más del 70% de los españoles mayores de 45 años poseía una vivienda en propiedad en 2022, una cifra que disminuye drásticamente entre los 'millennials' y la Generación Z. La tendencia al alquiler ha crecido exponencialmente desde la crisis financiera, multiplicándose por tres el número de inquilinos, que suman casi 2,15 millones de personas. Sin embargo, los datos revelan que el alquiler suele ser más costoso que la compra, lo que dificulta aún más el ahorro para las generaciones más jóvenes y subraya la importancia de la herencia inmobiliaria.

Frente a esta realidad, las entidades financieras están reorientando sus estrategias para atraer al cliente 'millennial', no solo en servicios comerciales, sino también en gestión patrimonial. Bancos digitales y 'fintechs' están desarrollando soluciones adaptadas a las necesidades de los jóvenes, promoviendo el acceso al ahorro y la inversión. Instituciones como N26, Revolut y Trade Republic demuestran que la mayor parte de su clientela se compone de jóvenes inversores, muchos de ellos buscando alternativas a los productos de ahorro tradicionales para asegurar su jubilación. Las grandes bancas privadas, como CaixaBank y Santander Private Banking, también reconocen la relevancia de este relevo generacional y están adaptando su oferta para satisfacer las demandas específicas de los 'millennials' y la Generación Z.

Sin embargo, a pesar de la magnitud de esta transferencia de riqueza, el panorama no es equitativo para todos los 'millennials'. El 1% más acaudalado concentra el 21% de la riqueza nacional, y el siguiente 33% posee otro 33% adicional. Esto significa que los descendientes de las familias más ricas serán quienes se beneficien desproporcionadamente de este 'gran trasvase', perpetuando y ampliando la desigualdad económica entre generaciones. Aunque existe la posibilidad de que los 'baby boomers' comiencen a transferir su patrimonio en vida para aliviar la carga financiera de sus hijos, esta práctica aún enfrenta barreras culturales y reticencias, como se observa en países con características similares a España.