Orange ha dado un paso decisivo en el mercado español de las telecomunicaciones al adquirir la participación restante del 50% de MasOrange, que estaba en poder de los accionistas históricos de MásMóvil, por un monto de 4.250 millones de euros. Esta operación estratégica, cuya finalización está prevista para la primera mitad de 2026, refuerza significativamente la presencia de Orange en su segundo mercado europeo más grande y desvanece la posibilidad de una salida a bolsa para MasOrange, un camino que se había considerado previamente.
La transacción no solo implica una importante inversión financiera por parte de Orange, sino que también significa que la compañía francesa consolidará en su balance la considerable deuda de MasOrange, que actualmente es el operador con el mayor número de clientes en España, superando los 30 millones de líneas contratadas. A pesar de este movimiento, Orange ha reiterado su compromiso a largo plazo con el desarrollo industrial en España y ha expresado su plena confianza en el equipo de gestión actual de MasOrange, liderado por Meinrad Spenger. Se prevé que la dirección y la estrategia del grupo se mantengan estables, enfocándose en la diversificación de ingresos mediante nuevas filiales en áreas como la publicidad digital y colaboraciones con empresas destacadas como Zurich, Securitas Direct y Endesa.
Los fondos Providence, KKR y Cinven, que ingresaron en el capital de MásMóvil en 2021 mediante una OPA que resultó en la exclusión del operador del Ibex, son los principales vendedores de sus participaciones. Junto a ellos, inversores españoles históricos como Inveready, la familia Onchena y José Eulalio Poza también se beneficiarán de esta operación. En particular, los accionistas españoles, que poseían un 9% de la compañía, recibirán cerca de 400 millones de euros. Los fondos extranjeros, con un 41%, rentabilizarán su inversión significativamente, sumando los casi 4.000 millones de esta venta a los 1.650 millones obtenidos tras la fusión que dio origen a MasOrange. Por su parte, Orange utilizará un monto similar al dividendo extraordinario que recibió para cerrar la fusión, demostrando su solidez financiera para acometer esta adquisición sin afectar su política de dividendos. Además, esta podría no ser la única adquisición para Orange, ya que la empresa también está explorando la compra de Altice France para consolidar aún más el mercado europeo.
La colaboración conjunta de los accionistas de MasOrange ha tenido una duración relativamente corta, poco más de un año y medio desde la conclusión de la operación en marzo de 2024. Para el momento del cierre de esta nueva transacción, la aventura conjunta se habrá extendido a aproximadamente dos años. Durante este periodo, el grupo ha logrado añadir 300.000 nuevas líneas móviles de pospago y ha mantenido estable su base de clientes de fibra, a pesar de la intensa competencia comercial, impulsada por el rendimiento de Telefónica en el segmento de alto valor y la agresividad de Digi en el sector de bajo coste.
Con esta transacción, Orange no solo consolida su liderazgo en el mercado español, sino que también refuerza su visión estratégica de crecimiento y diversificación en el competitivo panorama de las telecomunicaciones europeas, asegurando un futuro prometedor para la entidad combinada y sus clientes.
