Telefónica experimentó un semestre desafiante, reportando pérdidas sustanciales atribuibles a la reestructuración de sus activos en América Latina. A pesar de este revés financiero, la compañía logró mantener un impulso positivo en sus ingresos, especialmente en mercados clave como España y Brasil. Este período también destacó por el crecimiento de áreas estratégicas como el negocio empresarial y la división tecnológica, lo que subraya la adaptabilidad y el enfoque de la empresa en nuevas oportunidades de mercado. La optimización de la deuda y el compromiso con los dividendos reflejan una gestión financiera prudente, mientras la dirección de Marc Murtra lidera la transición hacia una nueva fase estratégica.
Durante la primera mitad del año, Telefónica registró una pérdida neta de 1.355 millones de euros, una cifra que contrasta con las ganancias obtenidas en el mismo período del año anterior. Esta significativa disminución se debe principalmente a las minusvalías contables generadas por la desinversión progresiva de sus filiales en países latinoamericanos como Argentina, Perú, Colombia, Uruguay y Ecuador. Excluyendo estas operaciones de venta o en proceso de cierre regulatorio, la utilidad de la empresa habría alcanzado los 558 millones de euros, aunque esto representaría una reducción del 46,3%.
En cuanto a la facturación, la empresa generó 18.013 millones de euros en los primeros seis meses bajo la dirección de Marc Murtra, lo que supone un descenso del 3,3%. No obstante, al ajustar estas cifras para excluir el impacto de las desinversiones recientes, el crecimiento de los ingresos sería del 1,5%. Este crecimiento se cimentó en el sólido desempeño de Brasil, con un aumento del 7,1% en moneda constante, y España, que vio un incremento del 1,9% en sus ventas. El negocio de consumo experimentó un alza del 2,1%, mientras que el segmento de empresas (B2B) mostró un robusto crecimiento del 5,1%, con Telefónica Tech superando los 1.000 millones de facturación en el primer semestre, un 9,6% más.
El efecto de las fluctuaciones cambiarias, especialmente la devaluación del real brasileño, impactó negativamente las cuentas, resultando en 841 millones de euros de perjuicio. El Ebitda ajustado se situó en 5.867 millones de euros, un 4,6% menos debido a esta influencia. A pesar de los desafíos, la deuda neta de Telefónica se redujo un 5,5%, alcanzando los 27.609 millones de euros. La compañía reafirmó sus proyecciones financieras y su política de dividendos de 0,30 euros, con Marc Murtra destacando el compromiso continuo con la disciplina y profesionalidad mientras se avanza en la definición de la revisión estratégica. Recientemente, se realizaron cambios en el Consejo de Administración, con la incorporación de Mónica Rey y Anna Martínez.
Los mercados principales de Telefónica mostraron comportamientos diversos. España lideró el crecimiento, con un notable aumento en la base de clientes y una facturación de 6.356 millones de euros, además de un Ebitda de 2.254 millones. Destaca el repunte en las altas de televisión de pago, revirtiendo tendencias previas. Brasil, a pesar del impacto cambiario, continúo su expansión en términos locales, añadiendo casi 900.000 nuevos abonados. En contraste, Alemania fue penalizada por la pérdida de un cliente mayorista clave, lo que se reflejó en una reducción de ingresos y rentabilidad. Los negocios no estratégicos en Latinoamérica experimentaron una caída del 12% en ingresos, y el Reino Unido también vio un descenso interanual del 5,5%.
En resumen, Telefónica ha enfrentado un período de transformación marcada por la desinversión en sus operaciones latinoamericanas, lo que generó una pérdida contable. Sin embargo, los resultados operacionales en mercados estratégicos como España y Brasil, junto con el éxito de sus divisiones de negocio a negocio y tecnología, señalan una base sólida para el crecimiento futuro. La gestión de la deuda y la confianza en sus objetivos financieros a largo plazo demuestran la resiliencia de la empresa ante el cambiante panorama global de las telecomunicaciones.
