En un exhaustivo análisis, el Grupo de Especialidad de Etología Clínica (GEMCA) de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (Avepa) ha publicado un nuevo artículo que explora en profundidad el sistema endocannabinoide (SEC) y el uso del cannabidiol (CBD) en perros y gatos. Las expertas África Emo Muñoz y Pilar García Belmonte examinan el funcionamiento de este sistema, sus aplicaciones terapéuticas, los efectos adversos y las interacciones con otros medicamentos, basándose en la evidencia científica disponible.

El Sistema Endocannabinoide: El Regulador Interno de la SaludEl sistema endocannabinoide (SEC) es una red de comunicación interna que desempeña un papel fundamental en el equilibrio de diversos procesos fisiológicos, como la temperatura corporal, el sueño, el apetito, el dolor, la respuesta al estrés, la inflamación y el estado de ánimo. Este sistema está compuesto por tres elementos clave: los receptores cannabinoides, los endocannabinoides y las enzimas que regulan su acción. Los receptores CB1 se concentran principalmente en el cerebro y el sistema nervioso, mientras que los CB2 se encuentran predominantemente en el sistema inmunológico.El SEC ayuda al organismo a adaptarse a los cambios internos y externos, modulando la respuesta inflamatoria y nerviosa para que no se prolongue más de lo necesario. Alteraciones en este sistema se han relacionado en humanos con trastornos psiquiátricos, enfermedades neurológicas y neurodegenerativas.
Cannabidiol y Tetrahidrocannabinol: Moléculas Clave de la Planta Cannabis SativaLa planta Cannabis sativa produce moléculas que pueden interactuar con el SEC, entre ellas el cannabidiol (CBD) y el tetrahidrocannabinol (THC). El CBD es abundante en la variedad cáñamo de la planta, mientras que el THC se encuentra en altas concentraciones en la variedad marihuana.Estos compuestos pueden actuar de forma sinérgica, en lo que se conoce como el "efecto entourage" o "efecto séquito". Esto significa que los distintos componentes de la planta modulan y potencian sus efectos cuando se administran conjuntamente, en lugar de hacerlo de forma aislada.Los productos comercializados pueden variar en formulación y concentración, combinando CBD con otros fitocannabinoides o utilizándolo en su forma pura.
Aplicaciones Terapéuticas del CBD en Perros y GatosEn el ámbito veterinario, la evidencia científica sobre el uso de cannabinoides, como el CBD, aún es limitada. Sin embargo, muchos tutores administran estos productos a sus perros y gatos, especialmente para problemas de ansiedad, dolor o inflamación.Los estudios revisados en el artículo muestran resultados variables en cuanto a los efectos del CBD en el estrés, el miedo y la ansiedad en perros y gatos. En algunos casos, se observó una reducción de la agresividad y de la intensidad de las vocalizaciones, lo que sugiere un posible efecto ansiolítico. No obstante, otros trabajos no encontraron efectos concluyentes.Además, se menciona un caso anecdótico de trastorno compulsivo en el que la combinación de CBD y melatonina, junto con terapia conductual, redujo las conductas repetitivas.En cuanto a otras aplicaciones, un estudio experimental en gatos demostró que la administración diaria de CBD durante dos semanas disminuyó significativamente la frecuencia de micción indeseada. Sin embargo, una dosis única previa a una situación estresante no fue efectiva para reducir el estrés.
Efectos Adversos e Interacciones MedicamentosasSegún la evidencia disponible, el CBD es bien tolerado en perros y gatos a dosis de 2 a 5 mg/kg cada 12 o 24 horas. Pueden presentarse efectos secundarios leves, como diarrea, vómitos, somnolencia o aumento de enzimas hepáticas.Es importante realizar un seguimiento y monitorización hepática bajo supervisión veterinaria, especialmente al inicio del tratamiento y cada seis meses posteriormente. Esto se debe a que los cannabinoides, incluido el CBD, pueden interferir en el metabolismo de numerosos fármacos al inhibir enzimas del citocromo P450, lo que puede aumentar el riesgo de efectos adversos.Además, se recuerda que muchos productos de CBD o THC no están regulados para uso veterinario, lo que aumenta el riesgo de sobredosificación o interacción.En resumen, el artículo concluye que el CBD muestra una posibilidad terapéutica en diversas condiciones veterinarias, ya sea solo o en combinación con otros fármacos. Sin embargo, la evidencia científica sigue siendo escasa y contradictoria, por lo que es necesario seguir investigando para estandarizar formulaciones y dosis.