La agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's ha elevado la nota de deuda de España a 'A+', con una perspectiva estable, en reconocimiento a la creciente fortaleza de su economía. Este ascenso se justifica por una menor vulnerabilidad del país a los cambios repentinos en las condiciones de financiación global y una exposición limitada a la política arancelaria impuesta por Estados Unidos. Esta mejora se contrapone a la decisión de Fitch de rebajar la calificación de Francia, señalando una divergencia en las trayectorias económicas de las principales naciones europeas.
S&P fundamenta su decisión en proyecciones optimistas que anticipan un sólido crecimiento del empleo y una vigorosa demanda interna, abarcando tanto el consumo como la inversión. Estas previsiones sugieren un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2.6% para el año en curso, lo que triplica la media esperada para la eurozona. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, acogió con entusiasmo esta noticia, destacando que la mejora en la calificación refleja la robustez y la resiliencia de la economía española frente a un entorno internacional incierto. Cuerpo enfatizó que España se posicionará una vez más como una de las economías avanzadas con mayor crecimiento a nivel mundial.
La agencia también resalta que el crecimiento económico de España, proyectado en un 2.6%, se ve impulsado por varios factores clave, entre ellos la inmigración, principalmente de América Latina, la inversión activa y las reformas estructurales implementadas previamente. Estos elementos han contribuido significativamente al incremento del empleo y a la dinamización de la demanda interna. Además, el informe subraya una notable mejora en el balance externo del país, atribuida a una década de desapalancamiento del sector privado. Esto ha fortalecido la resiliencia de la economía española ante posibles crisis y ha reducido su sensibilidad a las fluctuaciones en las condiciones de financiación externa.
En un escenario favorable, S&P anticipa que la tasa de desempleo en España caerá por debajo del 10% para el año 2028, un nivel no alcanzado desde 2007. La agencia también argumenta que la naturaleza de la economía española, predominantemente de servicios y con una exposición comercial acotada a Estados Unidos, la protege de los efectos inmediatos que podrían derivarse de los aranceles estadounidenses. No obstante, S&P emite una advertencia: una reversión en las mejoras de la deuda externa y pública, posiblemente debido a desequilibrios presupuestarios en un contexto de fragmentación política o a tensiones comerciales que mermen los superávits por cuenta corriente, podría llevar a una revisión a la baja de las calificaciones.
En contraste con la situación española, Fitch ha degradado la nota de deuda soberana de Francia de 'AA-' a 'A+' con perspectiva estable. Esta decisión se produce apenas tres días después del nombramiento de un nuevo primer ministro y representa un revés significativo para las perspectivas financieras francesas, dejando al país a cuatro escalones de la máxima calificación. La degradación podría generar un aumento en las tasas de interés exigidas por los inversores en deuda francesa, exacerbando la situación de las arcas públicas. Fitch citó la fragmentación política y la falta de planes claros para reducir la elevada deuda pública francesa, que asciende al 113.2% del PIB, como factores determinantes. La agencia destacó la caída del anterior gobierno como un ejemplo de la inestabilidad política que lastra a la segunda economía de la eurozona.
