En un movimiento audaz y simbólico, los líderes de los sindicatos mayoritarios en España, CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente, junto con miembros de sus ejecutivas, han comenzado un encierro en una iglesia de Madrid. Esta acción responde a la frustración generada por el estancamiento en las negociaciones para la reducción de la jornada laboral, especialmente tras la firme oposición del partido Junts. El objetivo es intensificar la presión sobre los partidos políticos y la patronal, buscando un 'milagro' que desatasque la situación y beneficie a la clase trabajadora, quienes mayoritariamente apoyan esta medida.
La iniciativa de los sindicatos surge directamente de la \"no\" de Junts a retirar su enmienda a la totalidad del proyecto de ley. Un miembro de la ejecutiva sindical, en declaraciones, expresó la desesperanza con un toque de humor, afirmando que \"ni Dios\" logra la reducción de la jornada, añadiendo la frase \"Nos hace falta un milagro\". Este sentimiento de impotencia ante la rigidez política ha llevado a la decisión de realizar una \"vigilia previa\" en la iglesia de San Carlos Borromeo, en el barrio de Entrevías de Madrid, antes de las movilizaciones planificadas.
Además del encierro, los sindicatos han coordinado una serie de acciones en las calles. Se espera que Sordo y Álvarez viajen a Barcelona para liderar una protesta frente a la sede de Foment del Treball, la patronal catalana. Posteriormente, regresarán a Madrid para concentrarse frente al Congreso de los Diputados, coincidiendo con la votación de las enmiendas al proyecto de ley de reducción de jornada. Sordo ha criticado duramente a PP, Vox y Junts, calificando su postura de \"antidemocrática\" y acusándolos de unirse para \"perjudicar a la clase trabajadora\". Por su parte, Álvarez ha denunciado el \"cinismo\" de la patronal por su falta de voluntad negociadora y ha recordado que la inmensa mayoría de los ciudadanos (83%) respalda la reducción del tiempo de trabajo.
La postura de Junts, articulada por su portavoz Miriam Nogueras, se basa en la preocupación de que la reducción de la jornada laboral pueda afectar negativamente a autónomos y pequeñas y medianas empresas en Cataluña, poniendo en riesgo el Estado del bienestar. Nogueras ha insistido en que el gobierno conocía la posición de su partido desde el principio y ha refutado que la responsabilidad del previsible fracaso de la ley sea de Junts. Argumenta que su voto no busca oponerse a la reducción per se, sino evitar el \"empobrecimiento de los trabajadores y la clase media de Cataluña\", al considerar que el gobierno está \"construyendo la casa por el tejado\" en lugar de fomentar la productividad y combatir el absentismo laboral. La frase \"Reducir horas no paga hipotecas, alquileres, ni suministros\" encapsula su argumento, advirtiendo contra la desaparición de la \"cultura del esfuerzo\".
Este conflicto subraya las profundas divergencias entre los intereses sindicales y las preocupaciones empresariales y políticas, evidenciando un complejo escenario donde las negociaciones laborales se entrelazan con el juego político y la búsqueda de un consenso que parece, en este momento, esquivo. La acción de los sindicatos busca precisamente destacar esta dificultad y movilizar a la opinión pública y a los trabajadores en defensa de sus reivindicaciones.
